Hoy os traigo una de esas casas que para mi están llenas de vida y de personalidad. Y ahora entedereis por qué. En ella viven Angélica con su hija Belni desde hace un año. Angélica ha vivido su niñez en el campo pero cuando llegó el momento de ir al instituto tuvo que mudarse a la ciudad. Pensó que se acostumbraría a vivir en la ciudad pero hace un año se le presentó la posibilidad de volver al entono donde se crió. Para ello compraron esta vieja casa de campo rodeada de árboles frutales y la reformó ella misma. Para decorarla optó por muebles y objetos decorativos antiguos de su propia familia o comprados en mercados de pulgas y muebles nuevos de calidad. Además Angélica ha decidido llevarse parte de la naturaleza que rodea la casa al interior de la casa. Llenándola de ramas colocadas en jarrones de cristal transparente o de alambre. Dándole un toque muy personal.








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Espero que os haya gustado, feliz miércoles mentes creativas.
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