
¿Tienes una buhardilla pequeña y no sabes cómo aprovecharla? Esta reforma de apartamento de 34 metros cuadrados te mostrará cómo transformar un espacio anónimo en un hogar funcional y acogedor. Con la planificación correcta, vivir en casas pequeñas es completamente posible.

Lo primero que cambia en esta reforma es la percepción del espacio. Se respetaron las vigas originales y se aprovechó la altura de los techos para crear una sensación visual de amplitud.
Este detalle es clave en las buhardillas: mantener los elementos estructurales visibles no solo da carácter, sino que permite que la vista se eleve y el espacio respire más.

La distribución abierta es tu mejor aliada en apartamentos pequeños. Aquí la cocina se integra directamente con el salón y el comedor, eliminando barreras innecesarias.
Los protagonistas de esta zona son la madera y el blanco, que generan continuidad visual en toda la vivienda. Los muebles sobrios con aire industrial refuerzan la coherencia del proyecto.

Fijar el televisor en la pared elimina la necesidad de muebles auxiliares y optimiza el metros cuadrado disponible.

El dormitorio recurre a un cabecero de madera reciclada que aporta calidez sin ocupar espacio adicional. Los textiles son sencillos para mantener la ligereza visual.
La zona más estrecha bajo la buhardilla se destina a almacenamiento: un detalle esencial en viviendas tan compactas. Aprovechar cada rincón marca la diferencia entre vivir cómodo o sentirse ahogado.

Si el resto de la vivienda es sobria, el baño rompe la monotonía con un mural fotográfico en las paredes y ladrillo visto en la ducha.
Este contraste cromático crea un espacio acogedor y diferenciado, perfecto para relajarse en una casa tan compacta.

Esta reforma fue realizada por el Estudio Conejero Arquitectura, demostrando que con buen diseño, incluso 34 metros cuadrados pueden convertirse en un espacio versátil y confortable.