Esta época del año llega casi siempre sin avisar, sin darnos tiempo a reflexionar. Cuando menos te lo esperas, acaba de terminar el verano y de pronto, en tu ciudad están instalando el alumbrado navideño. Siempre ha sido una de mis épocas favoritas del año. Sin embargo, a medida que cumples años, la magia de la Navidad va disminuyendo, poco a poco, lentamente. Cuando tienes hijos pequeños, todo vuelve, y a través de ellos vuelves a recuperar un poco de esa magia... pero ellos también crecen... No quiero perder la ilusión de estar en Navidad, porque siempre hay momentos que iluminan, que dan luz, siempre hay una estrella escondida que te despierta y te hace estar agradecido.
Solo hay que encontrarla.
¿Y si buscamos nuestra estrella? Puede estar perdida donde menos lo esperemos: ★ - En una partida de Bingo con toda la familia. - En escribir a mano la felicitación de Navidad. - En una tarde de risas porque tus primeras galletas de mantequilla son un desastre. - En la ilusión de enviar la carta a los Reyes Magos. - En un concurso de villancicos familiar improvisado a última hora. - En la sonrisa de nuestra madre cuando ayudamos a preparar la cena. - En unas cañitas con esos amigos que se cuentan con los dedos de una mano. - En un paseo sin rumbo por nuestra ciudad iluminada, de la mano de la persona que amas. - En dedicar una tarde con nuestros peques a hacer un montón de adornos navideños como los que os enseñaba aquí. En muchos, muchos pequeños momentos... Búscala, la encontrarás seguro, y cuando lo hagas: Brilla, Ilumina, porque esta ilusión se contagia y en un pis-pas los que tienes al lado, habrán encontrado su estrella en ti. ¡Ésta es la magia de la Navidad!. Y como los propósitos me gusta escribirlos para cumplirlos, he diseñado estas láminas, que quiero regalarte también a ti.