
El inventario de muebles que existentes eran: una mesita de pino, un escritorio de melanina negro, un sinfonier de pino, un armario de pino y un cabezal de forja. Las paredes estaban pintadas en un color granate que hacía que la habitación pareciese mucho más pequeña y oscura. La dueña quería dar un cambio de cara a esta habitación de trastos porque su hijo volvía a casa, para esto no tenía mucho presupuesto, así que, la única opción que teníamos era reciclar todas las mayor cantidad de piezas.
Con idea de reutilizar los muebles que ya tenía la habitación, decidimos darle un nuevo aire pintándolos en color blanco.El proceso sencillo: lijar y pintar.
Cambiamos también el color de las paredes, utilizamos un azul claro en todas ellas, excepto en la del cabecero que utilizamos un azul más fuerte para crear profundidad.
El cabecero de forja también fue transformado con una pintura especial para forja ya que el color original (negro) no nos encajaba. El proceso a seguir con el cabecero de forja es también sencillo: primero aplicamos decapante para retirar la pintura, en segundo lugar aplicamos una pintura antióxido y por último aplicar el esmalte acrílico que hayamos decido (nosotros blanco).
Colocamos un espejo a medida pegado a la misma pared, con un marco de yeso sencillo pintado en el color azul más oscuro.
