Hoy os quiero mostrar una casa de mas de 400 años afincada en el norte de la isla de Ibiza, rodeada de una naturaleza y paisaje incomparable. Tras un centenario muro de piedra típico de esta islas, se encuentra esta casa con historia y extraordinario encanto. Los actuales propietarios de esta finca, dos Neoyorkinos se enamoraron de ella al primer instante y no cesaron en su empeño hasta conseguir trasladar su residencia hasta este paraíso rodeado de cactus, almendros y olivos.
Los interiores apenas se tocaron ya que la construcción estaba protegida. Únicamente se instaló una nueva cocina y se repararon y rascaron los muros de piedra. Conservaron los maravillosos techos, soportados por retorcidas vigas de sabina cubiertas de algas marinas y las puertas de apenas 1,60 de altura. Pero quizás lo mas difícil, tal y como nos relatan sus propietarios, es encontrar el alma y la historia de cada lugar. Por eso crearon piezas únicas para cada proyecto y estancia sin perder el estilo tradicional de esta isla Ibicenca, con un marcado estilo rural y mediterráneo propio.Y sincermente creo que lo han conseguido......¿Verdad? Por que el resultado no puede ser mejor.