

Intentemos imaginar, por un momento, dos escenarios:
Eso mismo se siente en una casa ordenada vs. una casa desordenada…
¿Qué es ordenar? Es cuando las cosas están guardadas, colocadas dentro de muebles o cajones, o acomodadas estéticamente sobre ellos. Pero ordenar no es organizar. Organizar es disponer los objetos siguiendo un criterio lógico, que no tardes más de un minuto en encontrar lo que necesitas.
Una casa ordenada y organizada, nos brinda confort, tranquilidad, relax, satisfacción. Igual que la habitación del mejor hotel que hayas visto…


Como organizadora profesional, te aconsejo que te tomes este proceso con calma. No pretendas organizar grandes espacios en un día…
Es mejor empezar por lugares pequeños: un cajón, un estante, un barral del placard, e ir avanzando de a poco. Simultáneamente, incorporar buenos hábitos:


Las casas son el reflejo de la personalidad y estados anímicos de quienes las habitan. Cuanto más cansado estés, menos ganas vas a tener de ordenar la casa completa. Del mismo modo, una casa que sistemáticamente se encuentra desordenada, no dan ganas de habitarla o de pasar demasiado tiempo en ella.
Pero te pido que tengas en cuenta que tu casa debe ser TU lugar, tu espacio, que refleje tus gustos y tu estilo, que sea el lugar donde querés ir cuando buscás paz o descanso. Disfrutala. Vivila. Cuidala.
Y no esperes que se vea constantemente como una casa de revista. Las casas tienen movimiento y ahí viven personas que usan las cosas. Está bien y es esperable que a veces haya algo fuera de su lugar.
Lo deseable será que, si solo conservás lo que se usa y te hace feliz o te da algún tipo de satisfacción, cuando quieras ordenar puedas hacerlo rápidamente, porque cada cosa tiene su lugar asignado. Y viceversa, que cuando todo esté guardado y necesites usar algo específico, sepas dónde ir a buscarlo al instante, sin tener que explorar la casa por completo.
Una casa ordenada nos permite enfocarnos en lo que queremos hacer, nos permite descansar, nos permite disfrutar.