Cocina abierta en el apartamento de 73 m²

Las altas ventanas y la amplia sala de estar de esta suite de a penas 73 m² permitieron integrar la cocina, completamente abierta en tonos de color oscuro, y crear un espacio elegante y espacioso. Una preciosa propiedad, construida a finales del siglo XIX, reformada, que cuenta con generosas ventanas originales de la propia arquitectura a modo de nichos profundos, y con una característica que le hace ser muy especial: su impresionante altura de 4,2 mt. Las hermosas puertas de espejo y los detalles conservados de la vivienda original, junto con materiales exclusivos y modernos, dan a la casa un carácter único. Lo que más llama la atención de esta vivienda es la maravillosa cocina hecha de forma artesanal y a medida, la sala de estar abierta entre cocina y el comedor, y un vestidor ideal.







Este impresionante volumen en altura, ha permitido la instalación de una cocina cuyos elementos van más altos de lo normal, y que es la verdadera pieza central del lugar, de tamaño y presencia impresionantes. Diseñarla en color negro hace que todo el espacio tome perspectiva y se cree sensación de profundidad, jugando con las luminarias y las texturas. El solado de madera aporta el acento cálido a un espacio luminoso y amplio, que siga la línea de los loft newyorkinos, con acento nórdico.

En el dormitorio vale la pena prestar atención a una gran cama tapizada y unas bombillas originales de aire vintage. El conjunto es muy coherente y cómodo, el blanco se ha ido rompiendo con acentos azules y naranjas.







¿Qué os ha parecido este interior? Para mí resulta perfecto para una pareja joven y urbana, que busca un pequeño reducto de paz en mitad de la ciudad, para descanso y disfrute. Un espacio pensado para la vida compartida.

Vía Edward Partners