

Limpiar los cristales no tiene ningún misterio, ¿o sí lo tiene? Todo depende de si queremos dedicar mas o menos esfuerzo en ello. Para optimizar el trabajo hay ciertos consejos que no debes pasar por algo y que antes de comenzar a enumerar algunos remedios caseros, creemos importante compartir.
Las propiedades antibacterianas, antisépticas y antifúngicas del vinagre lo convierten en una magnífica solución para limpiar nuestro hogar. Es muy útil para eliminar posibles bacterias, gérmenes y el moho presentes en, este caso, vidrios y ventanas.
Diluye a partes iguales vinagre blanco y agua en un recipiente con pulverizador. Acto seguido, pulveriza el líquido por el cristal que te dispones a limpiar e inmediatamente después pasa un paño de microfibra. Presiona sobre el cristal para que el vinagre elimine las manchas de agua. Cuando termines de limpiar cristales con vinagre y antes de que este se seque, coge otra bayeta limpia y seca y pásala por toda la superficie.
El limón es un potente limpiador natural al igual que ocurre con el vinagre blanco. Podrás utilizarlo de la misma manera, pulverizando los cristales con zumo de limón diluido para eliminar todas las manchas de agua que tengas las ventanas y espejos. Aunque si las manchas son muy difíciles para que estas desaparezcan definitivamente podrías tenerlos que usar sin diluir.
El almidón de maíz es perfecto para limpiar cualquier tipo de superficie. Mezcla tres cucharadas de almidón de maíz en un litro y medio de agua. Empapa un paño o esponja suave en la mezcla y pásala por toda la superficie de la ventana. Después deja que actúe unos minutos y, antes de que comience a secarse, pasa otro paño húmedo limpio para eliminar cualquier resto de almidón. La ventana quedará totalmente limpia y sin manchas.
¿Quieres que la solución para eliminar las manchas de agua en ventanas tenga, además, poder desinfectante? Añade un chorrito de vinagre a la solución. El vinagre tiene poder desinfectante, ya que contiene ácido acético, un potente aliado para higienizar nuestro hogar.
Otro producto perfecto para la limpieza de nuestro hogar es el bicarbonato de sodio. Mezcla un poco de bicarbonato de sodio con agua hasta que consigas formar una especie de pasta. ¿Lo tienes? Ahora coge un paño de microfibras, toma parte de esta pasta y ve eliminando todas las manchas de agua.
Por último, enjuaga los cristales con agua y una bayeta para retirar los restos de bicarbonato y arrastrar la suciedad acumulada.