Nuestro hogar es nuestro templo. A veces no sucede que por cuestiones de trabajo o compromisos, pasamos muchas horas lejos de nuestra casa y cuando llegamos resulta un caos. Debatirse entre ordenar o descansar, ya no debe ser un problema, porque hoy te traemos los mejores consejos para ordenar y mantener tu hogar de una manera fácil y rápida. Sigue leyendo.
Si no te gusta limpiar, empieza por lo que más te cueste. Así, una vez la tengas lista, el resto se hará más llevadero o te costará menos retomarlo en otro momento. Y mientras limpias, ve ordenando. Lleva cada cosa a su lugar, no vuelvas a dejarlo en la mesa o repisa donde estaba si no es su sitio. Ese recolocar será más fácil si poco a poco te acostumbras, por ejemplo, a guardar a diario cada papel en su sitio en lugar de dejarlo sobre la mesa. O a devolver las cosas al cajón o el estante de donde las has sacado en lugar de dejarlas en el primer sitio que te queda a mano.
Otro truco para agilizar y facilitar la limpieza del hogar es hacerlo de arriba a abajo. Eso vale tanto para quitar el polvo (de esa manera el que caiga no tendrás que volver a repasarlo) como para ordenar estantes o armarios, o si la casa tiene más de una planta. Si comienzas por arriba es más fácil que acabes completando la limpieza que si has de subir a las estancias superiores cuando ya estás cansado de limpiar las de abajo.
La magia del orden : herramientas para ordenar tu casa-- ¡y tu vida!
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Si buscas que tu casa esté limpia y recogida di adiós a las montañas de ropa (o la presencia continua del tendedero en medio del salón o del estudio). No sólo afean y dan aspecto de sucio, es que antes o después hay que recogerlas. Y cuanto más tiempo haya pasado más se habrán arrugado o incluso manchado las prendas. Por ello, el truco más práctico es lavar, secar y guardar de nuevo la ropa prácticamente de tirón.
Un aspecto fundamental a la hora de limpiar la casa (y de que “huela a limpio”) es ventilarla con regularidad. El dormitorio puedes hacerlo a diario mientras haces la cama. Y el resto de estancias, mientras te duchas, recoges, desayunas o limpias. Bastan diez minutos para renovar el aire de una habitación y que la casa huela siempre a limpio.
No hay nada más desolador y que provoque más sensación de desorden y suciedad en la casa que entrar en la cocina y ver el fregadero lleno de sartenes, platos y cacerolas sucias, con restos de comida. Si antes o después vas a tener que fregarlos, hazlo tras cada comida y no dejes que se apilen ni esperes a necesitar algo de la vajilla para ponerte a limpiarlo.