Hoy quiero enseñaros un pequeño apartamento, de tan sólo 55 m2, pero que con mucho ingenio y buen saber hacer, se ha resuelto de manera que resulta un espacio abierto, tranquilo y divertido al mismo tiempo.
Y es que los autores de este proyecto Egue & Seta, sorprenden con cada uno de sus proyectos, dando siempre un toque de diversión, jugando siempre con las luces, y aunque no está del todo presente en este proyecto, juegan con la vegetación (natural y artificial) como nadie.

Este apartamento de 55 m2 situado en La Coruña, se reformó pensando en poder alquilarlo. Por lo que los costes de la reforma no podían suponer un coste elevado. No obstante, el dinero se ha invertido en lo realmente importante, el espacio.
Cuando no disponemos de mucho dinero para enfrentarnos a una reforma, lo principal es gastarlo en el espacio. Es lo que hará que te sientas cómodo en el lugar, y lo que hará que no quieras mudarte.
Poner suelos de madera natural en este caso, es secundario, o poner mármol en la encimera de la cocina. Hoy en día, existen materiales de todo tipo, para todos los bolsillos y con grandes calidades.
Tal y como indican desde el estudio:
La vivienda resultante intenta reconciliar ojos con bolsillos, proponiendo espacios de un atractivo decididamente joven, urbano y flexible, que ha resultado tremendamente viable en lo económico para los propietarios.
Si ud. se ha imaginado a un hiper-barbado “hipster” subiendo su “fixie” hasta este ático, no le culpamos, pero lamentamos decirle que esta vivienda, realmente un bajo luminoso como un quinto, lo ocupa ahora mismo una lampiña pareja que no almacena trastos low tech.

A grandes rasgos, y como algo genérico, ya que cada caso es distinto, algunos trucos para obtener sensación de amplitud en espacios reducidos son:

Es muy divertida la pintura que se ha utilizado en el diseño de esta casa. Dado que el presupuesto no era muy alto, se ha estado jugando con la pintura, le damos color y ahorramos en cuadros.
Y es que en este dormitorio se ha pintado hasta el techo, y ha quedado original y sin la sensación de pesadez que puede dar en ocasiones los techos pintados. Esto es debido a dos causas: la primera es que está pintado con un color frío como el azul, que nos aporta esa sensación de lejanía, pero también y como también hemos resaltado anteriormente, el que haya mucha iluminación en la estancia.

Para delimitar un espacio abierto como este, en el que conviven recibidor, cocina, salón y comedor, es utilizar el suelo. A través del cambio de pavimento, o bien a través de alfombras.
En la cocina utilizan un porcelánico, y en resto de la vivienda madera. Las alfombras del salón también ayudan a diferenciar este espacio del resto de la casa.
Con esto os dejamos por hoy, pero no por mucho tiempo, ya que pronto estaremos de nuevo con vosotros contándoos muchas más cositas.