Hola familias ¿Qué tal? Sí, lo sé... ha llovido mucho desde la comunión de la exploradora, allá por el 2020 ¿Cómo se me ha podido pasar mostraros el arco iris que creamos en casa y todas las ideas deco a todo color que diseñamos y creamos con todo cariño para celebrar su día, a pesar de las circunstancias raruras que estábamos viviendo?
Lo cierto es que desde entonces han pasado muchas cosas... Como sabéis, tenemos el blog en stand by por una baja a la que ya le puedo poner nombre: artritis psoriásica, ¡toma ya! pero a pesar de que el diagnóstico no es el que más me guste, le estoy agradecida por el tiempo de descanso... Un tiempo en el que no estoy tan activa en redes o en el blog como de costumbre, pero que me está sirviendo para seguir creciendo y aprendiendo más para poder ofrecer contenidos mejores no sólo de decoración, estilismo o DIY, sino ahora también de Feng shui y home staging ¡Estoy deseando poder regresar a la carga y contaros muuucho más! Estamos en proceso de mejora y transformación... jijiji ¡Tenednos paciencia! ¡Gracias por estar!
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Hoy queremos centrarnos en la comunión de la exploradora que tuvo que adaptarse al momento: No estábamos todos los que hubiéramos querido estar, ni pudo ser en el lugar elegido, ni un precioso día primaveral... Llovió bastante, hacía frío y se celebró nuestra casa, pero a pesar de todo, ella lo vivió muy feliz y fue ejemplo de alegría y agradecimiento por poder vivir el momento ¡y con eso nos quedamos, oye!
La idea inicial era celebrarlo en un caserío, y en sus jardines organizar diferentes espacios para ella y sus amigas y amigos, como hicimos en la comunión del explorador que podéis ver aquí, aquí o aquí.
Pero se tuvo que cambiar todo a última hora y finalmente lo celebramos en casa: en el (cuyo cambio decorativo habéis podido ver a través del destacado #txokodef) y en el garaje ¡Si, en el garaje, por eso de mantener la distancia de seguridad que en ese momento era tan importante! ¡Ay, ahora lo veo todo tan surrealista!
Esto nos animó y dio el impulso suficiente para ordenar el garaje, pintarlo de blanco, o tapar las partes más feas con cortinas. Con este espacio más neutro, instalamos la zona de candy bar, un pequeño espacio de recuerdos y dos mesas en tonos blancos y rosados usando los manteles individuales que usamos en su cumpleaños y que podéis ver aquí. Para el resto de invitados, usamos el txoko, que como aún tenía su estética rústica en tonos verdes, vestimos con un precioso mantel de cuadros blancos y negros que nos cosió amama, acompañado por servilletas de tela dobladas en forma de cesta, vasos personalizados, paniculata por todas partes y otros detalles campestres bonitos.
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La idea era darlo todo y venirnos arriba para celebrarlo bonito, por eso gran parte del confinamiento lo dedicamos a hacer en familia muchos de los proyectos DIY:
Un tipi indio blanco (que algún día nos llevaremos al monte o a la playa para hacer un picnic), una piñata unicornio que hicimos con cartón y papel de seda, pendientes con conchas y piedras de las salvajes playas de Las Landas, unas bolsas de tela y unas tablas de madera con la frase que nos inspiraba, un libro de firmas handmade, el porta donuts y porta piruletas de madera del candy bar, la madera de bienvenida a la comunión, brochetas de chuches, posa-vasos de madera y corcho con la técnica transfer, la diadema de flores preservadas que llevó (¿Os acordáis de que hicimos varias y las sorteamos ?) o llaveros estrella de cerámica que hicimos en el taller de cerámica Cocomotora y que nos ayudó a acabar la tía Laura ¡Gracias bella!
La idea era hacer estrellas de cerámica con la palabra "Sueña" y usarlas a modo de servilletero personalizado con un lazo y unas flores para cada persona invitada, pero finalmente los convertimos en un llavero para regalar a la familia y amigos. Ese llavero bien guardadito en una pequeña bolsa con la misma frase, fue el regalito de recuerdo principal de la comunión ¡Pero hubo más! Si os interesa, seguid leyendo ;)
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Para el candy bar elegimos la tarta unicornio y los dulces ricos de la pastelería Martina de Zuricalday y otros más "guarretes" que siempre gustan como palomitas en conos, brochetas de frutas y gominolas, piruletas, bombones y chololatinas, donuts, bollitos de mantequilla de Bilbao, piruletas... Todos personalizados con la frase y temática elegidas bajo un gran arco iris de globos ¡Una bomba azucarada nada saludable pero llena de muuucho amor, alegría y de color! Happy rainbow!
Y os preguntaréis, ¿Cómo tanto dulce si erais tan pocos? Tuvimos la suerte de que ese verano la exploradora y sus amigas y amigos crearon una maravillosa cuadrilla burbuja, y aunque mucha familia y amigas no pudieron venir, esta cuadrilla veraniega hizo las delicias de la fiesta y lo dieron todo en la ginkana buscando los colores del arco iris perdido, riendo, jugando juntos, pintándose la cara y rematando el día con una "discoteca" gracias a Spotify y a esta bola de discoteca maravillosa ¡Bailaron y disfrutaron como nunca! Ouh yeah!
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