

La luz del sol brinda energía así que la primera opción es buena: practicar yoga en una habitación que tenga abundante luz natural; las habitaciones con amplios ventanales y vistas a un espacio natural se convierten en la mejor opción. Importante es también que esté alejada del ruido y/o que nos transmita paz si se trata de un espacio compartido.


Entonces, podemos o no tener un espacio reservado exclusivamente a la practica de yoga o recrearlo cada vez que practicamos esta disciplina. Esa recreación tendrá que ver con eso de correr muebles, pero también con elegir música acorde y tener a mano elementos decorativos que nos lleven por la senda de la relajación. ¿Por ejemplo?
Por suerte el equipo básico de yoga es bastante parco: una alfombra o esterilla que te permita realizar los ejercicios con mayor comodidad es imprescindible. Se venden de varios tamaños así que debes primero medir tu espacio, para comprar una que quepa y sea cómoda. Se venden en cualquier tienda de ejercicios o en las ortopedias. También es recomendable tener colocar frente a ésta un espejo que te permita corregir las posturas. ¿No hay espejo? No importa. Nos ayudará a pensar mejor en nuestro cuerpo, con más concentración.
Podemos incluir en el cuarto cojines o almohadones para aportar calidez al espacio, así como velas y dispersores de fragancias para conseguir un aroma agradable y una iluminación cálida que permita la relajación. Hoy en día se venden muchos dispensores de fragancias o humidificadores a los que le agregas unas gotas de aceite.
Yo compro varillas de sándalo, por ejemplo, y la enciendo unos minutos antes para que el aroma inunde toda la casa. Las lámparas de sal, tan populares ellas, son otra opción a la hora de decorar. ¡Las velas! Me olvidaba de las velas. Las velas, combinadas con el incienso son estupendas. Los que más saben del tema eligen distintas esencias y velas para trabajar distintas intenciones y chakras específicos. Así, el lavanda y el jazmín se asocian al chakra corona, mientras el patchouli y la canela despiertas el chakra de la raíz.
También puedes quemar hierbas curativas para limpiar de energías el espacio antes de comenzar. Aquí no conviene usar salvia blanca y optar sí por incienso, romero o las que tengas a mano en donde vivas. Y si te gusta la idea de generar algún rincón estilo altar no pueden faltar otros elementos.
Muchos de los practicantes de yoga se vuelcan un poco al budismo o a ese tipo de disciplinas, leen sobre cuestiones energéticas, biodecodificación y ese tipo de cosas. Entonces, puedes decorar con alguna imagen de Buda o con imágenes zen, como inspiración.
Sahumerios, lámparas de sal, incienso, dispersores de fragancia y por que no, alguna pequeña fuente de agua de esas que se enchufan y generan ese ruido tan relajante del agua corriendo. Las hay pequeñas y portables y ayudan mucho a los sentidos. Las piedras o cristales son otra opción de gran belleza a la hora de decorar: el jade trae paz y serenidad al lugar, mientras la amatista promueve la estabilidad y la paciencia. El cuarzo rosa es la piedra de la compasión y el amor propio, mientras el citrino se asocia con la prosperidad y abundancia.
¿Puedo tener plantas? Claro, es el toque natural y ayuda a mantener el espacio limpio. Las plantas de interior son geniales para dar energía positiva y no dan sensación de desorden. Puedes colgarlas del techo o tenerlas en el piso junto a la ventana.

Las paredes diáfanas contribuyen a la concentración, si bien suele ser muy práctico disponer de algún mueble bajo en el que organizar todos los útiles relacionados con esta práctica milenaria. Pintarlas de colores suaves contribuirá a crear un espacio que invite al relax; blancos, colores tierra y/o suaves pastel pueden ser la mejor opción.
Entonces, ojo con los colores fuertes. Puede ser que te encanten el violeta o el verde, pero a la larga te resultarán colores algo oscuros y opresivos para el estado mental y físico que persigues al practicar yoga. Apunta entonces a la claridad, al reflejo de la luz, ya sea solar o artificial, y a colores como el blanco, el crema, los colores arena o incluso un turquesa suave, un verde salvia, azul pastel, lavanda, rosado. 
En el otro apartado hablamos de la iluminación, que puede ser natural si tenemos suerte de tener ventanas amplias o un balcón a la vista, o puede ser más artificial. Hoy en día podemos comprar lamparillas LED tonos cálidos que, junto con la lámpara de sal anaranjada y un buen color en las paredes crearán el ambiente ideal para hacer yoga.
Pero si le damos una vuelta de tuerca a la cuestión de la iluminación podemos meternos en el tema de colorterapia. En los estudios profesionales de yoga se trabaja así y, a pequeña escala, podemos hacer lo mismo en casa.
La color terapia trata de activar ciertas partes del cerebro durante los distintos ejercicios del yoga. Por ejemplo, el rojo y el naranja motivan las posturas más intensas del ashtanga yoga. El rosa y el verde son más relajantes y mejores a la hora de estirar y en el yin yoga. El celeste es genial para hacer foco y meditar en profundidad. Si te gusta la idea entonces opta por tener un buen dimmer para poder jugar con la intensidad de las luces.
Básicamente, a la hora de pensar en un cuarto para practicar yoga hay que tener en cuenta un espacio ordenado, con elementos naturales, paredes pintadas sin colores chillones, iluminación solar o con lámparas LED o velas o lámparas de sal, puedes tener pósters o tapices colgando, plantas, algún espejo de cuerpo entero, cristales, piedras, el mat de yoga, una toalla. Y tiempo, ganas y confianza.