
Por lo general el patio o el jardín son lugares que tienen un uso importante durante la primavera y el verano, pero que son olvidados durante las épocas de tiempo más frío. Sin embargo, hay formas para poder aprovecharlos todo el año, aún cuando las temperaturas no acompañan. Por ejemplo, siguiendo los consejos que vemos hoy.
¿Quién no sueña con reunir a la familia o los amigos alrededor de una hoguera? Desde los principios de la humanidad el fuego ha tenido un gran poder de convocatoria entre las personas. En sitios donde el frío no es acuciante, un brasero exterior puede ser la solución para poder permanecer fuera durante horas.
Además, los braseros tienen un importante valor estético. Aunque los fabricantes ofrecen cada vez más modelos, los redondos clásicos continúan acaparando gran parte del mercado. Estas chimeneas permiten asar malvaviscos o simplemente disfrutar del poder hipnótico del fuego.
Otra opción es conseguir un calentador de gas para patios. Se trata de una chimenea que permite sentarse en el patio en las noches frescas del otoño o de la primavera sin sentir el mínimo frío. Estas chimeneas de gas van conectadas a una bombona, que es una fuente de calor intensa.

Si tu patio está poco aislado, será más frío. Por eso, colocar una barrera de árboles en el perímetro ayudará a frenar el viento y por lo tanto permitirá que el lugar sea un poco más acogedor. Conviene que los árboles sean de hoja perenne, es decir, que estén fornidos aún en invierno, cuando más los necesitamos.
Además de ser una barrera para el viento en invierno, los árboles también cumplen una función térmica en verano. En las épocas estivales dan sombra, mantienen la humedad y ayudan a bajar la temperatura del suelo. Por si esto fuera poco, dan privacidad frente a los vecinos y son un gran aporte estético.

Nada más relajante que sentarse a contemplar el patio en un sillón cómodo con una buena taza de café. Para que esta experiencia sea aún más completa, súmale una manta o incluso un edredón para taparse.
