
Son muchos los aspectos que deben tenerse en cuenta para completar una mesa y hacer que está luzca perfecta. Entre ellos, resulta fundamental la existencia de una vajilla, una cubertería y también, de una cristalería brillante y cuidada.
Cuidar de las piezas de tu cristalería cada vez que tengas que utilizarlas te asegura, en primer lugar, una perdurabilidad mayor de las copas y los vasos y, por otro lado, despertar la admiración de los comensales ante unas piezas de cristal bonitas y sin defectos. Cuanto más esmero pongas en esta empresa, mucho más vistosa quedará tu mesa.


Se empleará agua caliente y se frotará sin hacer excesiva fuerza con una esponja suave y unas gotas de lavavajillas poco agresivo. Este método manual asegura un mantenimiento de la cristalería al margen de posibles rayaduras, mientras que el cristal conservará su transparencia por más tiempo. Un truco para que el brillo del cristal se multiplique, es añadir unas gotas de vinagre cuando estemos aclarándolas en la pila. Para secarlas las dejaremos boca abajo en el fregadero: nunca utilizaremos un trapo.


Básicamente, podríamos establecer tres copas que nunca deberían faltar: la de agua, la de vino y el champán. Tanto la de agua como la de vino son de boca ancha, pero la de agua es más grande que la vino. Por su parte la de champán es alargada y estrecha. A veces, se incluye en las cristalerías otras copas como las especiales para vino blanco, cerveza, jerez, coñac y otros licores.