No siempre los tonos blancos o neutros implican decoraciones de estilo nórdicas. En la vivienda de hoy partiendo de una base, se atreven con el color y los accesorios aunque sin recargarlo mucho. En un interior a dos alturas a modo de altillo y con una planta baja en dos niveles, esta vivienda me recuerda mucho a las de los años 50 americanas en cuanto a distribución abierta de los espacios. Jugando con los techos y las texturas de las paredes, se crean ambienten distintos pero comunicados entre sí. Una casa grande ideal para toda una familia con seis dormitorios, dos baño y gran salón abierto a la cocina. Los rayos de luz entran por los grandes ventanales con vistas al lago y el techo se sitúa a 3,30 mt en un estilo minimalista que abusa de los complementos y el mobiliario aunque de líneas sencillas.