La casa de Irene, más conocida como Sietelunas, está llena de magia y recuerdos. A lo largo de su vida ha viajado por todo el planeta, según cuenta "mi padre era periodista y he vivido en varios países de África y Sudamérica". Además, comparte su vida con una economista alemán con el que ha seguido viajando y cambiando su residencia con mucha frecuencia. Estos ingredientes han hecho que ubique su refugio en Murcia.
Los requisitos para la nueva casa según Irene eran "que fuera una casa para los dos". Lo primero que la enamoró fue el entorno, "todo verde y arbolado, lleno de ardillas y lejos del mundanal ruido de la ciudad". La búsqueda de la luz se hace patente en todas las estancias, por lo que renunció a las verjas y abrió grandes ventanales en todas las habitaciones. El resultado es una casa de ensueño donde ser felices y olvidarse del mundo.
Al abrir la puerta de la casa nos encontramos directamente con el salón-comedor. La luz y los tonos neutros protagonizan esta estancia donde podemos ver que su gato debe pasar unas tardes estupendas. Irene expresa su amor por la casa diciendo que engancha, puesto que es una vivienda sencilla donde todo está para usar y disfrutar.











