¡¡Buenos días!! ¿Cómo lleváis la semana? Para este miércoles os traigo un DIY un poco más elaborado, de los que hacen falta dedicarle un poco de tiempo y mimo pero del que te sentirás orgulloso de tener en casa y del que cuando una visita te pregunte "¿Dónde lo compraste?" respondas con la cabeza bien alta ¡¡lo hice yo mismo!!. Se trata de una alfombra bordada. Así que, si quieres renovar esa antigua alfombra que tienes en casa y darle un toque personal y bohemio ¡¡este DIY es para ti!!
Para realizar nuestra súper alfombra necesitaremos:
- Tijeras
- Alfombra lisa (en este caso de color blanco/ blanco roto, pero podéis elegir el color que más os guste)
- 6 ovillos de lana de diferentes colores (si no sabéis qué colores elegir, ¡los tonos pastel son siempre una buena elección!)
- Lápiz (con la punta afilada eh! :P)
- Aguja de tejer tapiz
Con el lápiz, comienza a dibujar la composición/patrón que quieras plasmar en la parte posterior de la alfombra. Puedes ayudarte de una regla si vas a usar patrones más geométricos/ regulares o bien, si son motivos aleatorios, puedes cambiar el lápiz por la aguja y lanzarte directamente a bordar. Aunque, personalmente, recomiendo dibujar con el lápiz antes y así acercarnos una idea de cómo va a quedar y, si se tercia, cambiar lo que no nos guste.
En este caso, se mezclan motivos totalmente aleatorios con otros más medidos y cuadriculados para darle un toque desenfadado y organizado a la vez.
PASO 2:
Cuando ya tengas decidido el patrón que quieres plasmar en tu súper alfombra, toma la aguja y ¡a bordar se ha dicho! Selecciona previamente los colores que vas a usar en cada parte del tapiz y ¡manos a la obra!
PASO 3:
Una vez hayas terminado de bordar la alfombra, llega el turno de hacer los pompones. Os enseñaremos una técnica para hacerlo en la que tendrás que usar tus 10 dedines, puede parecer un poco liosa, pero no desesperes, solo hay que prestar atención. En primer lugar coge un rollo de lana y enrollalo generosamente alrededor de los dedos de la mano izquierda (sin el pulgar). Luego, repetir este proceso con el segundo y tercer color pero ¡¡ten cuidado de no apretar demasiado!!.

Para terminar, cuando lo tengas bien atado usa las tijeras para cortarlo por la mitad y repasa los hilos que veas fuera para dejarlo lo más redondito posible. Ya solo queda unirlo a tu original alfombra.


¡Cest fini! Ya tenemos nuestra bonita alfombra que le dará ese toque personal a cualquier estancia. Que además, cada vez que la veamos, nos recordará la satisfacción que da hacer las cosas por nosotros mismos, ¿verdad?
