Andábamos buscando no sé qué cosa por el despacho de uno de nuestros amores, cuando de repente reparamos en algo sorprendente; entre la colección de relojes del susodicho había dos repetidos. -"¿Cómo puede ser que tengas DOS IGUALES y no nos hayas dicho nada?" Pobre hombre, sin comerlo ni beberlo casi entona el "mea culpa" y encima, y delante de sus narices, nos llevamos uno para el taller.






¡Y mira tú que nos ha gustado!
En serio que hemos intentado devolverla a su lugar de origen... Pero le han salido muchos novios y, con el beneplácito de su anterior dueño, ha cambiado de hogar y de estantería. Ahora solo falta buscarle una pila a ese reloj, ¡que siempre marca la misma hora! 
Nos vamos a casa de Marcela y sus findes frugales con nuestro nórdico, a ver qué impresión causa. Y, sobre todo, para sorprendernos y aprender con las propuestas de nuestr@s compañer@s.
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¡Qué paséis un estupendo fin de semana!