
Se trata de un estilo rústico en el que se combinan alegres y variados colores, estampados florales, muebles de madera... Que dan a cada rincón de la casa un aire sofisticado a la vez que acogedor.
Si bien no es usual mezclar en una vivienda mobiliario de estilos diferentes, tampoco es acertado aplicar a una casa de ciudad un estilo que correspondería más bien a una casa de campo. A una vivienda urbana le corresponde un estilo más moderno, cómodo, desenfadado y vanguardista, mientras que a una de campo, entendida como segunda vivienda, le corresponde un estilo acogedor y rural.

Unos complementos ideales para este tipo de vivienda son los viejos arcones o baúles a modo de mesitas. Sobre ellos puedes colocar jarrones de cerámica, plantas secas o algún marco bonito con una foto familiar. Y de paso te sirve para guardar cosas dentro de ellos: mantelerías, juegos de sábanas, mantas, etc.
Grandes cristaleras vestidas con cortinas de estampados florales, muebles de madera de pino o de caoba, grandes mesas con mantelerías de vivos colores. Vajillas de loza, antiguas despensas... Son algunos de los objetos predominantes en este tipo de casas.

Pero este refugio ganaría más con una sencilla lámpara de pie, convirtiéndose en un estupendo rincón para escuchar música o leer un libro. No hay que olvidar que en estas segundas viviendas, las cocinas juegan un papel muy importante. Suelen ser muy amplias y llevar un office integrado.