
La piedra natural es uno de los materiales más populares y también más duraderos para pavimentar jardines. Es un material muy resistente a las inclemencias meteorológicas y el paso del tiempo. Y requiere muy poco mantenimiento; para mantenerlo limpio bastará con utilizar un cepillo suave y una manguera.
Existen muchas posibilidades e infinidad de formatos cuando se trata de pavimentar espacios exteriores con piedra natural, lo que facilita su adaptabilidad tanto a las necesidades prácticas como estéticas. Las piedras, losas y lajas de cuarcita y pizarra, muy resistentes a los cambios drásticos de temperatura y la humedad, tienen una gran demanda, pero no son las únicas posibilidades.
La cerámica es para muchos el mejor suelo de exterior por sus cualidades. En general, los suelos cerámicos son resistentes y duraderos, pero existen tantos materiales y calidades diferentes a los que podemos recurrir que creemos es preciso realizar algunos matices en tal afirmación.
El barro cocido, por ejemplo, un material muy utilizado por su textura para decorar espacios de estilo rústico. Un material resistente pero también poroso, por lo que es suele requerir un tratamiento protector contra la humedad y las manchas para alargar su vida útil.
Menos poroso es el gres cerámico, un material muy popular para pavimentar terrazas gracias a su durabilidad y su estética moderna y vanguardista. Cuanto menor es su porosidad, mayor es su resistencia a la humedad, siendo el gres porcelánico el mejor en ese sentido. Muy poco poroso y casi impermeable, no se deteriora con los cambios bruscos de temperatura, convirtiéndolo en una de las mejores opciones como pavimento exterior, pero también una de las más caras.

¿Te gusta la calidez que imprime la madera pero no quieres trabajar para mantenerla? El composite, un material fabricado a partir de madera reciclada, resinas y polímeros, que imita el aspecto y textura de la madera pero ofrece una mayor resistencia a la humedad y a los rayos del sol que esta.
Posee, además, otras características muy interesantes. Tiene una extraordinaria durabilidad; no se agrieta, ni se astilla, ni se hincha, ni se pudre, ni se decolora. Es antideslizante, lo que evitará muchos accidentes; nada exigente en su mantenimiento; y reciclable llegado el momento de retirarlo. Y no, no es el material más caro tampoco.
El hormigón es uno de los suelos de exterior más barato y soporta muy bien las condiciones climatológicas adversas. Los suelos continuos de hormigón refuerzan la sensación de amplitud de los espacios gracias a la ausencia de juntas y son los favoritos para pavimentar exteriores de estilo industrial y contemporáneo. Sin embargo a muchos les resultan fríos, por lo que eligen utilizar losetas, un formato más tradicional.
¿Te sorprende no encontrar en esta lista la madera? Los suelos de madera aportan mucha calidez a los espacios exteriores, pero requieren un riguroso mantenimiento para mantenerse en buen estado, especialmente en aquellos lugares expuestos a cambios de temperatura bruscos y condiciones de humedad constante. Y en nuestra lista, el mantenimiento ha sido uno de los factores que más fuerza ha cobrado para escoger el mejor suelo de exterior.