El sillón de mis ratones

Podría enumerar una larga lista de los motivos por los que en mi opinión un sillón de lactancia es un básico que no debe faltar cuando preparéis la habitación de vuestro bebé. Pero me centraré en dos:Comodidad e intimidad.

COMODIDAD. Sobretodo durante las tomas nocturnas, resulta realmente cómodo poder realizar la toma en su propia habitación donde tenemos todo lo necesario: pañales, gasas, ropita por si se mancha, además evitamos que el bebé se despierte demasiado con cambios de habitación, temperatura, que podrían hacer que luego nos costara mucho más volver a dormirle.

INTIMIDAD. Sirviéndonos como refugio al que retirarnos con nuestro bebé cuando necesitemos un poquito de privacidad o simplemente un respiro de las visitas. Los comienzos de la lactancia pueden resultar complicados y las visitas ponernos nerviosos. A veces la mejor opción es retirarnos a la habitación de nuestro bebé y realizar allí la toma en un ambiente más íntimo y relajado.

Las que tenéis un bebé y más aún las que habéis optado por la lactancia materna sabéis la de horas y horas que se dedican en exclusiva.... y fue justo ahí en esas horas de madrugada bajo la luz tenue, en mi sofá, sobre la pared de rayas blancas y turquesas.... donde surgió la idea de este blog....

Tal vez no sea la entrada más bonita que os tenga preparada... pero os aseguro que va cargada de sentimientos y recuerdos...De amaneceres y atardeceres, de su olor, el de su piel suave, de su calorcito y de su silencio en mis brazos, sus miradas y sonrisas y todo lo que este sillón ha sido testigo.... El sillón de mis ratones...

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