
Las vajillas son una parte muy importante de los complementos típicos de la casa. Cada estilo y tipo está destinado a un momento concreto. Si eliges en función de la clase de comida e invitados que tengas, tus eventos tendrán un éxito garantizado.
En primer lugar, selecciona la clase de vajilla según el momento culinario que vayas a celebrar: una cena, un almuerzo, un aperitivo o una merienda. No es lo mismo utilizar, por ejemplo, unos platos de cerámica blancos con los bordes dorados que un servicio con estampados florales. El primero sería fantástico para una cena totalmente formal, mientras que el segundo sería excelente durante una merienda con los amigos.

En tercer lugar existen las vajillas de Stoneware, material hecho de una arcilla más gruesa que la porcelana china. A la vista es opaco y más pesado. Apto para lavaplatos, hornos y microondas. Y por último, están las de barro, ya sean barnizadas o satinadas. Son la opción perfecta para ocasiones informales, casas de playa o de montaña. Se tiñen con colores brillantes y diseños vistosos.

Es mejor reservar las más caras y elegantes para eventos especiales. Eso sí, te recomendamos sacar periódicamente la vajilla a la que no das un uso frecuente para acostumbrarla a los cambios de temperatura. Si no vas a emplearla en mucho tiempo, lávala con agua tibia cada tres o cuatro meses para que no se agriete con el paso del tiempo.

Para no equivocarse y jugar sobre seguro, ten en tu casa al menos dos tipos de vajillas: una formal y otra informal para el día a día. Recuerda que una mesa bien puesta no sólo es sinónimo de orden, sino de personalidad. Es el complemento perfecto para que tus ocasiones especiales lleven tu sello. Asegúrate de tener siempre el juego completo: plato llano, de sopa, de postre, tazón para cereales, otro para consomé, plato para pan, redondo, ovalados, ensaladera, sopera, salsera, taza de café, taza de té, cafetera, tetera, azucarera y cremera.