Siempre hablamos a nuestros hijos, aún ahora que ya son mayores, de la importancia de buscar compañía en personas de buen corazón. Es cierto que nuestros padres nos decían que para llevarse bien con amigos o parejas era esencial tener, al menos, una educación semejante, y no se referían a estudios académicos precisamente, sino a una forma de ver la vida con unos valores aproximados. Hemos descubierto con la edad que no iban nada descaminados los que por entonces llamábamos "carcas"... Lo que nos rodea forma parte de nosotros y, buscando semejanzas y antagonismos, también se aprende y se crece. Es cuestión de balanza, de buscar equilibrio y belleza interior en las relaciones. Igual pasa en decoración y así nos lo demuestran estos espejos que reflejan y comparten objetos únicos en sí mismos, pero perfectos en su conjunto....

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