
El Feng Shui es una antigua filosofía china que promueve la paz, el equilibrio y la prosperidad y estudia la energía vital y el flujo de chi para armonizar los espacios y mejorar la calidad de vida. El dormitorio es uno de los lugares más importantes de la casa, ya que es donde descansamos y nos relajamos. Para aplicar el Feng Shui en el dormitorio, hay que tener en cuenta algunos principios básicos que a continuación te desvelamos.

La cama es uno de los elementos más importantes del dormitorio, ya que influye en la calidad del sueño y el bienestar. Para aplicar el Feng Shui se deben tener en cuenta algunos principios básicos.
La orientación: la cama debe estar situada de forma que se pueda ver la puerta desde ella, pero sin estar alineada directamente con ella. Esto genera una sensación de seguridad y control. La mejor orientación depende del número kua de cada persona, que se calcula según su fecha de nacimiento y su género.
El respaldo: la cama debe tener un buen respaldo, preferiblemente una cabecera sólida y de un solo material, que aporte estabilidad y protección. Se debe evitar colocar la cama bajo una ventana, una viga o un ventilador, ya que pueden provocar pérdidas de energía o problemas de salud.
Espacio: la cama debe tener espacio suficiente por ambos lados, para facilitar el movimiento y el equilibrio entre las energías masculina y femenina. Se recomienda usar mesitas de noche iguales a cada lado, con lámparas suaves y objetos simbólicos que representen el amor y la armonía.
Colchón: el colchón debe ser cómodo y firme, sin resortes ni materiales sintéticos, que puedan interferir con el flujo natural de la energía. Se debe cambiar el colchón cada diez años aproximadamente, para renovar las vibraciones y eliminar las posibles memorias negativas.
La ropa de cama: la ropa de cama debe ser de colores claros y suaves, que transmitan paz y relajación. Se aconseja usar sábanas de algodón o seda, que sean transpirables y agradables al tacto.
El orden: la cama debe estar siempre limpia y ordenada, sin objetos debajo ni encima de ella, que puedan crear confusión o bloqueos. Se debe hacer la cama cada mañana, para cerrar el ciclo del sueño y empezar el día con energía positiva.

Los colores del dormitorio son un aspecto importante para el Feng Shui, ya que influyen en el estado de ánimo, la salud y el amor. Aquí hay algunos consejos para elegir los colores adecuados según el Feng Shui:
El blanco es el color de la pureza, la claridad y la paz. Es un color que favorece el descanso y la meditación.
Azul claro: el color del agua, la calma y la serenidad. Es un color que ayuda a relajar la mente y el cuerpo, y a favorecer el sueño profundo.
Verde el color de la naturaleza, la vida y la salud. Es un color que aporta frescura, equilibrio y armonía.

El gris es el color de la neutralidad, la elegancia y la sobriedad. Es un color que armoniza y aporta equilibrio y serenidad.
Rosa el color del corazón, la ternura y la dulzura. Es un color que suaviza el dormitorio y aporta armonía y afecto.

La iluminación en el dormitorio según el Feng Shui es un aspecto importante para crear un ambiente armonioso y favorecer el descanso.
Aprovecha la luz natural, que aporta vitalidad y energía. Se debe permitir la entrada de la luz del sol por las mañanas, abriendo las cortinas o persianas. Por la noche, se debe cerrar bien las ventanas para evitar la contaminación lumínica exterior.
Evita las luces demasiado fuertes o directas, que pueden generar estrés o irritabilidad. Lo ideal es optar por una iluminación suave y difusa, que aporte calidez y relajación.
Utiliza lámparas de mesa, de pie o de pared, que permitan regular la intensidad y la dirección de la luz según las necesidades. Se pueden colocar en los laterales de la cama, en el escritorio o en algún rincón acogedor. Incorpora velas naturales, que crean una atmósfera íntima y romántica.

Los materiales del dormitorio deben ser naturales y orgánicos, como la madera, el algodón, la lana o la seda. Estos materiales favorecen la circulación del chi, la energía vital, y aportan sensaciones de confort y bienestar. Se deben evitar los materiales sintéticos, como el plástico, el metal o el nylon, que bloquean el flujo energético y crean tensión.
Añade elementos naturales que aporten vida y frescura al ambiente, como plantas, flores, imágenes de paisajes, y evitar los elementos artificiales o eléctricos que puedan generar ruido o contaminación electromagnética.