Hace unos meses ya, os hablé de un proyecto de reforma de un local en el que estaba trabajandoy que, por aquel entonces, se llevaba todo mi tiempo. Lamentablemente el proyecto finalmente no salió y yo me llevé una pequeña decepción porque los clientes no terminaron de ser muy claros conmigo e incluso, después he visto que se apropiaron de alguna de mis ideas, peeeero... ¡qué le vamos a hacer! De todo se aprende, de este "proyecto-que-no-fue" también he aprendido cosas y además... ¿qué sería de nosotr@s si todo nos saliera bien a la primera, no creéis? El "proyecto-que-no-fue" era la reforma de un restaurante tradicional de Laredo para convertirlo en un gastrobar en el que el ambiente, igual que la cocina, debía ser más fresco y desenfadado de lo que era hasta entonces. Las consignas fueron dos: debía ser una reforma asequible - tanto económica como formalmente - y los colores debían ser amarillo y gris, mezclados con la madera. Así que, para empezar a trabajar me monté un moodboard que sería mi inspiración a partir de entonces.
Contadas de izquierda a derecha y de arriba a abajo:
Fotos de Laredo (1, 4, 5) - @ Arridj / Fotos de New York (2, 3) - @ Pinterest
Al hacer el moodboard, los colores me llevaron directa al otro lado del Atlántico - menudo Laredo-New York que me marqué ;) -, mientras que la idea de una reforma asequible me llevó a la pintura y los detalles DIY. Unas manos de pintura, unas plantillas de estarcido, unos toques de color aquí y allá y las monótonas mesas y sillas de madera oscura podrían ser del color que quisiéramos. Además, vi claro el temailuminación industrial - podríamos intentar hacer las lámparas nosotros mismos con flexos -, y también elpopurrí de letras e imágenes en las paredes, para incluir viejas fotos de Laredo y que el nuevo gastrobar conservase, al menos en parte, el espíritu del viejo restaurante que lo acogía, así como la celosía que debía separar visualmente la zona de comedor - situada justo enfrente de la puerta - sin ocupar mucho espacio, pero proporcionando a los comensales la privacidad que a todos nos gusta tener cuando estamos comiendo. Y es que, la distribución del local fue, claro está, el otro gran condicionante del proyecto. Para que os hagáis una idea, situándonos en la puerta de entrada - donde está la flecha en la vista de la planta (debajo) - quedaría así: la barra y un hueco para tomar algo o picotear "de pie" a la izquierda; a la derecha mesas con sillas y una mesa con un banco corrido situado al fondo,bajo el hueco de la escalera del piso de encima - es una zona antigua y las casas, literalmente, se meten unas dentro de otras -; por último, de frente, queda la entrada a los baños - pedía a gritos una solución estética - y la puerta de la cocina, junto a un armario o aparador para tener a mano el servicio de las mesas.
Y... hasta aquí llegó el "proyecto-que-no-fue". Los clientes no volvieron a dar señales de vida y yo paré de dibujar. Como os decía al principio éstas son cosas que pasan y de todo se aprende. El post me ha servido, además de para compartirlo con tod@s vosotr@s, para recordar que, a pesar de todo, disfruté mucho haciendo el proyecto. Espero que vosotros también lo hayáis pasado bien ;)