Las persianas son ese elemento tan nuestro, tan decorativo como práctico. Enrollables, para oficinas, de madera… Un sinfín de estilos en un accesorio totalmente imprescindible para el hogar. Descubramos todos sus estilos, funciones y posibilidades.
Una persiana es un elemento del hogar que sirve para regular el paso de la luz, proteger del calor y preservar la intimidad. Se trata de un accesorio muy ligado en origen a las zonas cálidas, en las que antaño, cuando no existían métodos tan potentes de climatización y ventilación como hoy, proteger el interior de la casa del calor extremo se convertía en una prioridad. Hoy en día, España, Francia e Italia siguen siendo los países en los que más se utiliza este elemento.

Existen diferentes tipos, de distintas estructuras y estilos:
Existen diferentes criterios a tener en cuenta a la hora de comprar persianas. Lo que se debería de considerar antes de tomar una elección definitiva es, al menos, lo siguiente:
- ¿Cuánto queremos proteger nuestro hogar de la luz y el calor?Las alicantinas son, quizá, el tipo de persiana más sencillo y económico. Son tradicionales, existen en diferentes materiales, siendo el PVC el más económico, y su instalación no requiere de mayores complicaciones.
Su mecanismo es muy simple. Consiste en enrollar el largo con un cordel o cadena que recorre la persiana desde el centro de la misma. Se componen de lamas horizontales que van unidas entre ellas por ganchos. Se cuelgan fácilmente del techo o de la pared, en ventanas o balcones, gracias a soportes de tipo universal. De esta manera, teniéndolas más o menos recogidas, se limita en mayor o menor medida la entrada de luz, de calor y de la vista desde el exterior.

En conclusión, todo dependerá de las características y los materiales. Nunca supondrá económicamente lo mismo adquirir una persiana estándar de mecanismo sencillo que comprar persianas a medida con una instalación más complicada.
Depende en gran medida del tipo que hayamos decidido adquirir, de dónde estén colocadas y del material del que estén hechas. Las de madera estarán más expuestas a las inclemencias, los cambios de temperatura y la luz del sol, sobre todo si están colocadas en el exterior. Las de aluminio o PVC tendrán mayor resistencia y duración.
Por norma, las persianas de PVC pueden durar entre 30 y 50 años, dependiendo de si están más o menos expuestas. Las de aluminio sí garantizan una durabilidad en torno a los 50 años.
Son muchos los que se preguntan qué es mejor, si el PVC o el aluminio. Como ya mencionamos, el aluminio puede ser más duradero y resistente que el PVC. Por otro lado, el PVC es un material más ligero y más fácil de limpiar.
Todo dependerá del uso que vayamos a darle, de la inversión que deseemos realizar y, en conclusión, del estilo que estemos buscando para nuestras nuevas persianas.