En nuestra misión particular por recuperar y reutilizar, volvemos a la carga con otro cuadro de los que teníamos aparcado. Los anteriores de flores, cuyos marcos aclaramos, fueron todo un éxito y, aunque uno de ellos se quedó con nosotras, el otro, ya luce en una casa nueva. Ésto, nos animó a probar con una marina, cuyo marco, de mala calidad además, la afeaba y oprimía, a nuestro modo de ver.

Reconocemos que nos daba un poco de pereza meterle mano...,



A nosotras, de nuevo, nos vuelve a sorprender el poder transformador de la pintura; la marina ha cobrado vida y luz.
Además, resulta de lo más versátil, decorativamente hablando.
Le pusiéramos lo que le pusiéramos, ¡todo le caían bien!
De todas formas, seguro que tenéis un escenario favorito...¿Nos contáis cual es?
¡FELIZ FIN DE SEMANA!