



Una oficina es cualquier lugar donde se pueda trabajar. Y ahora que el homeworking está en auge, es importante saber que con muy poco esfuerzo e imaginación podemos construirla en un lugar de la casa luminoso y desaprovechado: bajo la ventana.
Las imágenes de arriba nos ofrecen dos ejemplos ilustrativos: a la izquierda, la repetición de la fórmula de mesa-barra atornillada que hemos visto al principio, con espacio suficiente para trabajar con un portátil; a la derecha, una mesa adosada (opción que dependerá de cuánto sea el espacio con el que contemos). Ambas son válidas.
Un apunte importante: para que nuestro mini-oficina de ventana pueda ser considerado como tal, hará falta con disponer de enchufes cerca y también de alguna fuente de luz, como por ejemplo un flexo, cuando el trabajo se alargue más allá de las horas de luz.
Todo lo dicho vale también para crear una mesa de estudio bonita, práctica y bien iluminada.

¿No tienes espacio suficiente en casa para guardar tus libros? Debajo de la ventana puede ser un lugar ideal para instalar una estantería baja, de una o dos baldas como mucho. De este modo se puede crear una mini-biblioteca o un peculiar anexo de la biblioteca doméstica. Además, los libros siempre quedan tan bien en cualquier sitio…

Y ya que hablamos de libros, ¿por qué no diseñar un acogedor rincón de lectura junto a la ventana? Habrá muchos que se conformen simplemente con una mecedora, un sillón orejero o un simple puff junto a la ventana. Otros más exigentes se atreverán a construir un auténtico y cómodo diván de lectura, con cojines y otros complementos, como en la imagen de arriba. Cuestión de gustos. Y, como siempre, del espacio disponible.

Esta idea no es sino la extensión de la sugerencia anterior del banco multiusos, solo que centrada en buscar el confort por encima de las funciones prácticas. Ese espacio sobrante en el que no sabes qué poner ni cómo decorar, puede transformarse en una zona de relax.
Según sea la disposición de la ventana, el tamaño de la estancia y, obviamente, la forma de la ventana, es mejor optar por un sofá de obra. Este también puede convertirse, llegad el momento, en una cama para invitados. Simplemente se trata de buscar los muebles adecuados y tener un poco de gracia a la hora de diseñar el rincón.
Tal vez las dos imágenes de más arriba puedan servirte como fuente de inspiración.

Por último, hay que mencionar una idea que tal vez no sospechabas que nos íbamos a atrever a sugerir: no hacer nada. Es decir, dejar que ese espacio vacío siga siéndolo y permitir que nada le robe el protagonismo a la ventana, que nos comunica con el mundo exterior y nos trae la luz al interior de la habitación.
El objetivo es elevar la humilde ventana de pasillo, de dormitorio o de salón a la categoría de mirador. Si la ventana es grande y está bien orientada, con unas vistas agradables, aún mejor. Entonces, ¿qué pasa con ese espacio bajo la ventana? ¿Quedará sin rellenar? La respuesta es sí.
Hay ciertas cosas que se pueden hacer para remarcar esta nueva función: disponer algún mueble sobrio y de dimensiones reducidas junto al marco, colocar algunos maceteros con plantas de interior que, por ejemplo, podrían flanquear los dos lados de la ventana o en el alféizar. Pero cuidado: sin excesos, pues no queremos que nada nos tape la visión hacia afuera… Y no mucho más. Solo detalles estéticos totalmente secundarios que pueden dar un resultado magnífico.
Imágenes: El Mueble, Pixabay