
Hace algunos meses os hablábamos del círculo cromático, una representación correlativa de los colores primarios y los secundarios que parte del rojo y continúa por el naranja, el amarillo, el verde, el azul y el violeta, ¿lo recordáis? Una herramienta indispensable para todo decorador.
Los colores primarios, rojo, verde y azul, conforman los vértices de un triángulo imaginario contenido en esta rueda de colores. Son colores primitivos que hoy aprenderemos a combinar de forma contrastada, moderada o armónica para decorar así diferentes estancias de nuestro hogar.


Los colores opuestos o complementarios son aquellos colores que se encuentran en una posición oponible dentro del círculo cromático. Su combinación resulta acertada cuando se desea aportar dinamismo a un espacio, pero puede resultar excesiva si no se utilizan los colores de forma adecuada.
Colores opuestos como el amarillo y el violeta o el azul y el naranja, nunca deben tener la misma importancia en una habitación. Utilizaremos uno como color principal y el otro con mesura en textiles y accesorios. Además podremos utilizar el blanco y otros neutros para suavizar y eligerar el restultado final.
Este tipo de combinación resulta ideal para decorar espacios dinámicos como el dormitorio infantil o el cuarto de juegos. También un estudio creativo puede beneficiarse de ellos, así como una sala de estar familiar. Sin embargo, deben evitarse en sus versiones mas vibrantes en los espacios destinados al descanso.
Moderar la elección anterior es posible si en lugar de escoger el color complementario, escogemos los dos que se sitúan a ambos lados de este. La triada amarillo azul y fucsia, así como la formada por naranja, violeta y verde, son solo algunos ejemplos de esta propuesta.
Lo ideal para lograr un espacio amable será aplicar la tonalidad más clara en grandes superficies como paredes y muebles, y reservar las más vibrantes para los complementos y accesorios. En la imagen superior tenéis algunos ejemplos de dormitorios decorados con esta combinación de colores moderada.
¿Y si en vez de irnos al lado contrario del círculo cromático escogemos en esta ocasión tres colores consecutivos? Uno será el color dominante, mientras que el resto actuarán como colores complementarios. El resultado transmitirá cierta serenidad y armonía, características deseables en salas de estar, dormitorios…
Si utilizáis un color intenso y oscuro como color principal el resultado será mas dramático. Mientras que si escogéis el color mas suave, la habitación ganará frescura y luminosidad por norma general. Morado, azul y verde es una de las combinaciones mas originales para vestir nuestro hogar, frente a otras mas clásicas como la compuesta por verdes y azules, amarillos y verdes o rojos y rosas.
Como véis son muchas las formas que tenéis de utilizar los colores primarios para decorar vuestro hogar. ¿Os gustan mas las versiones cromáticas o aquellas que combinan varios colores en un mismo espacio? ¿Cuál escogerías para vestir, por ejemplo, tu sala de estar? Cuéntanoslo.
El artículo ha sido originalmente publicado en Decoora.