Aunque parece que la tendencia predominante en decoración son los interiores con muebles de diseño escandinavo y en tonos neutros, el post de hoy va dirigido a todos aquellos a los que les guste el color pero al mismo tiempo no quieren arriesgarse a invertir mucho dinero en piezas que pronto puedan cansarnos o pasar de moda.
Y es que los grises o los piedras, por ejemplo, aunque pueden parecer tristes o aburridos, cuando los combinamos con un sólo color intenso ganan vida sin perder sobriedad y elegancia. Un ejemplo lo tenemos en esta vivienda en la que el amarillo es el encargado de poner esa nota de contraste ¿Cómo?
Pues en forma de pequeños muebles auxiliares, cojines y otros accesorios que no nos cueste mucho renovar cuando se hayan deteriorado o simplemente nos hayamos cansado de ellos... ;)

EN EL SALÓN el color gris se ha utilizado en el sofá y las cortinas, las piezas visualmente más voluminosas (y también las que solemos tardar más tiempo en renova) reservando el amarillo para la butaca de la zona de lectura. El toque desenfadado lo dan los cojines, también en amarillo, con estampados que hacen un guiño al Pop Art...





EN EL DORMITORIO y al igual que en el salón, una de las paredes se ha dejado sin pintar, con el tono gris del cemento. El cabecero también se ha tapizado en gris, coordinado con las rayas de la ropa de cama y la alfombra, reservando el amarillo para las dos mesitas de noche ...
... y para la puerta corredera del armario ropero
