Si ahora mismo jugara a aquello de verdad, consecuencia o beso y eligiera verdad, podría confesar que yo también he cosido - y colgado en casa - cuadros de punto de cruz. Confesaría también que no sólo me relajaba muchísimo hacerlo, sino que algunos de los cuadros me encanta(ba)n, jeje, no sé si en mi actual composición de una casa ideal entrarían estos cuadros pero, también podría confesar que, en su momento, le dieron a la cocina de mi primera casa un toque bien chulo ;) Por eso, aunque ahora reniegue un poquito de aquel furor costurero, no lo hago tanto del punto de cruz como concepto estético porque, si en lugar de hacer un tapete y ponerle un marco, le echamos un poco más de imaginación podemos conseguir resultados sorprendentes. Sobre paneles perforados de ferretería que sirven como bastidor - vimos un ejemplo en el post que dediqué a espacios de trabajo con motivo de #DiarioDeco8 - , directamente sobre la pared, en alfombras, cojines, tapices, papeles pintados e incluso sobre vallas de jardín...cualquier soporte es válido si la idea lo es.
¿Qué os parecen los ejemplos? ¿Os atreverías con alguna de las ideas? ¿O preferís algo menos llamativo? Venga va, confesad... ¿a que os han entrado ganas de retomar el punto de cruz?