Esta casa de campo construída en 1550 de paredes blancas es el sueño de sus dueños. Deborah y Chris que llevaban tiendo buscando el espacio ideal para mudarse con sus dos hijos, descubren esta vivienda de cuatro dormitorios con una extensión enorme de jardín. La reforma fue laboriosa pero el resultado cuenta con hallazgos antiguos y piezas de época que le confieren a todo el interior un aire vintage de campo perfecto. La cocina es, quizé la estancia más bonita y cuidada de toda la vivienda, y que hubo que ser completamente transformada. Manteniendo la distribución que existía con el fregadero bajo la ventana que da a los jardines, el diseño se "restaura" y se le da un lavado de imagen completo donde destacan las piezas de mercado de pulgas, las lámparas y sillas antiguas y la cocina retro de campo.
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