La bonita casa de Ana

Alguna vez os he hablado de la torpeza que tenemos algunos para decorar de manera minimalista. Nos gusta guardar piezas que nos recuerden a un viaje, tener un cuadro o una lámina que nos regaló un amigo en su viaje al extranjero o aprovechar esa silla que tenía la abuela en su casa que la heredó de su abuela. Todo lo que guardamos va conformando poco a poco lo que todos llamamos hogar y eso es lo que Ana, la protagonista de este post hizo con su hogar pero a gran escala. 



La historia de nuestra protagonista la cuentan en Decortherapia con las fotos de Santiago Ciuffo. Se trata de la casa de Ana, una mexicana que junto con su hermana crearon el proyecto Las Vidalas, donde ambas se dedican a restaurar muebles de madera y a hacer verdaderas joyas de muebles que de no ser por ellas, estarían en la basura. Su casa es el vivo reflejo de lo que es ella, de su pasión por los muebles restaurados y los objetos con una nueva oportunidad, una nueva vida. Cada rincón, cada espacio, cada detalle...


























Creo que jamás podré ser minimalista por todo lo que os cuento. Un hogar se forma poquito a poco. Una construcción desde que llegas, te asientas, lo conoces, lo disfrutas, lo cambias, lo cuidas, le das formas, lo creas, se hace hogar. Algo así es lo que quise expresar también con el vídeo "Bajo el sol de la Toscana [Fragmento para los amantes a la decoración]", que publiqué hace mucho tiempo y que quiero rescatar.






Espero que os haya gustado el post de hoy tanto como a mi. En camino. 

PD: sin ninguna duda le dejaba a Ana una mesa antigua para que me la restaurada e hiciera una obra de arte como ella sabe. Visitad su blog, son buenísimas. 

Fuente: Decortherapia