Hay hogares que necesitan un poco de vida. ¿No te da la sensación que siempre recurrimos a los mismos colores, texturas o tipo de decoración?. Que de repente nuestra casa se vuelve monocromática, o incluso, me atrevo a decir que, ¡aburrida!.
Confieso que soy muy poco atrevida y que me gusta ir sobre seguro, pero en este momento de mi vida donde me siento menos preocupada por como tengo esto o aquello, y por seguir los cánones que marca la decoración actual, y que desde que comenzó este año lo único que hago es sacar y vaciar la casa [síntoma claro de regeneración, y de quitarme capas... de esto tengo que hablar algún día].
Debo decirte que de repente estoy recuperando cosas de mi niñez y adolescencia. Cosas que me gustaba tener cerca, y he vuelto un color que me maravillaba de pequeña.
El amarillo ha venido para quedarse. Para alegrarnos los días y para dar un codazo al color blanco, que presume de ser casi el único portador de luz.
Parece que no tiene cabida en casa, pero si te paras a pensar es el tono perfecto para zonas oscuras, sin vida, y para aquellos rincones que crees que no le puedes sacar ningún partido.
Y te preguntarás si un color, aparentemente simple, puede iluminar una estancia entera. Pues sí...

El amarillo en Feng Shui -« aumenta la autoestima, refuerza la salud y el bienestar.
Las zonas más propicias para poner amarillo en casa es en:
-« El centro de tu hogar. Piensa en láminas, en óleos o en pequeños muebles si coincide el centro en un pasillo, o en la cocina de tu casa.




