
Independientemente del tamaño, del diseño y la decoración, la iluminación de la cocina no hay que dejarla para el final, instalando una lámpara o plafón dejándolo al azar. Desde el inicio del proyecto, primero hay que estudiar la luz natural recibida a través de puertas y ventanas, aprovechándola al máximo. Para completar con la iluminación artificial, ubicando los puntos estrategicamente, porque cumplirán una función determinada.
Todo para conseguir una cocina bien iluminada. Evitando así el riesgo de accidentes, mejorando la visibilidad en el interior de los muebles de cocina y en la superficie de trabajo. Ademas de crear un ambiente agradable a su alrededor donde apetezca estar y cocinar.
Partiendo de los recursos naturales, es necesario planificar las ventanas y puertas para crear un ambiente bien iluminado y cómodo durante el día. Si la vivienda está en construcción, se debe estudiar el tamaño adecuado de las ventanas de la cocina, para así, dirigir la mayor cantidad de luz permitiendo ahorrar electricidad y promoviendo un mayor bienestar.
Pero también hay que saber como se comporta la luz natural dentro de la distribución de la cocina, teniendo en cuenta algunas premisas:

Al planificar la iluminación en la cocina, hay que tener en cuenta la ubicación de los diferentes puntos de luz y acertar con el tipo de fuente de luz y su temperatura de color. Es un básico contar con una luz uniforme y constante, distribuida con focos LEDs por toda la cocina, teniendo en cuenta la abertura focal. Con un mínimo de 60º, ya que dan mayor expansión de la luz. Se recomienda instalar un foco cada metro cuadrado.
Una vez que ya se tiene planificada la iluminación general, hay que dotar a cada zona de la cocina con su propia iluminación. Además de hacerla más cómoda, contribuirá al ahorro energético. Ya que no será necesario iluminar toda la cocina, solo la zona donde se está trabajando, además, si en la reforma de la cocina se asocia un interruptor a cada zona (trabajo, cocción, fregadero…) será perfecto.
Para la zona de trabajo la iluminación bajo los muebles altos es ya un básico, contando con una gran variedad de sistemas de iluminación para esta zona: tiras de LEDs, focos, plafones integrados… instalados en todo lo largo de la encimera. Se recomienda optar por una luz fría, de unos 4.000ºK, favoreciendo el color natural de los alimentos.
La iluminación en el interior de los muebles de cocina, cada vez es más usual, contando sistemas de iluminación con muy bajo consumo, que se encienden automáticamente al abrir la puerta o el cajón. Permitiendo ver todo el almacenamiento que hay en el interior sin tener que encender otras luces, y por lo tanto, contribuyendo a una cocina mucho más cómoda y funcional.

Sin olvidar, que la iluminación también es un elemento que forma parte de la decoración de la cocina, tanto por el ambiente que se generara con la luz, como por el diseño de la lámpara o aplique. Consiguiendo una iluminación ambiental con función decorativa además de práctica.
