
Al fin ha llegado el gran día. ahora si que es Navidad. La primera cena en familia está aquí y yo, os dejo mi propuesta.
Un discreto mantel en tonos blanco y beige y con alguna que otra bayita roja muy, muy discreta es la inspiración para toda la composición.
Combino dos cristalerías una en tono rojo y la otra con un bonito tallado sobre el cristal.
Un camino de mesa en organdí en tono blanco y beige recorre toda la mesa y empasta con los salvamanteles.

Deseos de una Navidad feliz pueden leerse en la cinta que rodea a la servilleta que es de color rojo inglés, junto a una rama de eucalipto.
¡¡¡Las coronas que no nos falten!!!
Cómodos cojines en cada silla para disfrutar de una buena y especial cena con los nuestros.




La decoración central de la mesa es a dos alturas y consta de liquen, eucalipto, bayas y alguno de mis pajarillos. Todo ello natural, menos éstos últimos. Por supuesto velas, muchas velas.





Cubiertos de plata de herencia y combinación de dos vajillas, uno con un ligero floreado en verde obscuro y el llano que es blanco.



