Hace tiempo que el aluminio dejó de ser nada más (y nada menos) que uno de los materiales más usados en el ámbito doméstico por su versatilidad, su durabilidad y su sostenibilidad. Hoy en día, la carpintería en aluminio y la industria han alcanzado tal desarrollo que las ventanas y puertas de aluminio ya forman parte de la decoración de muchos hogares. La variedad de opciones es casi inacabable, aunque podemos ver muchas de las opciones de ventanas y puertas de aluminio en la web de Macrisal.


Hoy en día, el aluminio es el metal más utilizado, sólo superado por el hierro y el acero. Se usa en su forma más pura, o en aleación con otros metales o compuestos. Sus usos son muy variados, por la versatilidad que ofrece, y muchos de ellos son tan comunes que manejamos aluminio prácticamente todos los días: en el papel con el que envolvemos el bocadillo, en las latas de conserva, en el interior de los tetrabriks, en los utensilios de cocina y, desde luego, en multitud de aplicaciones industriales para la aeronáutica o los automóviles.
Pero, antes de nada, conviene detenernos brevemente en explicar de qué estamos hablando. El aluminio es un metal y un elemento químico. Es, además, uno de los más comunes en la Tierra, aunque no se encuentra en estado puro, sino que debe obtenerse a través de varios procesos. El metal se extrae de la bauxita, mediante un doble proceso de transformación que finaliza con la electrólisis.
¿Por qué es tan popular? Muy sencillo: porque sus características lo convierten en un material muy útil para muchas industrias. Es dúctil (de modo que se puede manejar con facilidad), resiste muy bien la corrosión (lo que convierte las piezas de aluminio en piezas muy duraderas), es ligero (lo que facilita su uso en la construcción), conduce bien el calor y la electricidad, puede alearse con otros materiales que le aumenten su resistencia mecánica y, por último, es bastante barato de obtener.
Esto lo ha convertido en un material imprescindible en cualquier casa.


La carpintería de aluminio ofrece gran resistencia, es versátil, es barata y ofrece muchas opciones estéticas. Así, puedes dar a tu casa diferentes estilos variando tan sólo el uso que hagas de las puertas y ventanas de aluminio.


El uso en viviendas y sus otras aplicaciones han convertido al aluminio en el material no férreo más producido del mundo. Su uso ha crecido vertiginosamente si pensamos que Antoine Lavoisier mencionó la mera posibilidad de su existencia en 1782, hace apenas 240 años, y que Sir Humphrey Davy lo descubrió en 1808.
Ahora bien, puede que el principal hito de su historia, o al menos el que abrió su uso definitivamente, fue su uso en el ámbito de la construcción. El primer edificio emblemático cuya construcción se basó en el aluminio es el Empire State Building. El famoso rascacielos de Nueva York fue construido en 1931 y ostentó el honor de ser el edificio más alto del mundo hasta 1970. Pues bien, el aluminio estaba presente en todas sus estructuras básicas y en el elemento más icónico, la aguja. También hay aluminio en el interior del Empire State, como demuestran los relieves con los que se celebró su definitiva inauguración.

Durante la segunda mitad del siglo XX el aluminio experimentó un crecimiento exponencial, hasta desembocar en un siglo XXI en el que este material se ha consolidado como elemento indispensable para la construcción. Actualmente se estima que el 25% de la producción de aluminio se dedica a la construcción.
Por si fuera poco, la industria se ha desarrollado en los últimos años, y hay empresas que incorporan la última tecnología para garantizar que sus productos excluyen cualquier aditivo peligroso y se elaboran con fórmulas sostenibles, procediendo a la separación y al posterior tratamiento de todos los recortes resultantes de los procesos de producción.
Un material bueno, bonito y barato, ideal para las puertas y ventanas de tu hogar.