Hoy podríamos hablar de la decoración del salón, de la distribución de la cocina, del orden en el baño o de qué colchón elegir para el dormitorio. Pero, sin embargo, hemos querido ir más allá, para hablar de DECORACIÓN en mayúsculas, con los que consideramos que son sus 10 mandamientos. ¡Sigue leyendo y descubre si coincides con nosotros!

Empezamos por el plato fuerte y es que, por mucho que te dejes guiar por las últimas y cumplas a raja tabla con lo que se podría considerar como ‘normas’ de un buen diseño de interiores, si sientes que el resultado no te identifica, entonces algo falla. Para que una casa se convierta en hogar debe reflejar la personalidad de quiénes la habitan y, por tanto, defender tu estilo ante cualquier regla decorativa es nuestro primer consejo. La virtud estará en conseguir el equilibrio perfecto.

Sin olvidar el primer mandamiento, lo cierto es que desde un punto de vista decorativo y práctico, la palabra saturación nunca es una buena idea. Por eso, es importante tomar las decisiones acorde al espacio disponible: adquirir muebles de un tamaño adecuado, maximizar el uso de tonalidades claras en estancias reducidas y no llenar las encimeras de los muebles de una cantidad desproporcionada de objetos decorativos.

La mejor amiga de la decoración no es otra que la luz natural, capaz por sí sola de sacar la belleza ‘innata’ de cualquier espacio. Por eso, debemos siempre aprovecharla al máximo y nunca dificultar su entrada con cortinas muy opacas, muebles cerca de la ventana y paredes excesivamente oscuras. Por el contrario, recurriremos a útiles recursos como los espejos, que reflejan y multiplican los rayos del sol.

Cuando se echa la tarde, el sol nos abandona o, directamente, la orientación de nuestra casa no es la mejor, la iluminación artificial se convierte en nuestra mejor opción. Así, la clave está en disponer de diferentes puntos de luz distribuidos por toda la estancia, para hacer un uso práctico y estético de los mismos. Un rincón que pasa desapercibido puede convertirse en la estrella de una habitación con una buena lámpara de pie, por ejemplo.

No nos cansaremos nunca de decirlo, cuando decoramos desde cero una casa, hasta que no colocamos los textiles (cortinas, colchas, mantas, cojines…), no vamos a perder esa sensación de ‘vacío’. Son los que aportan calor y calidez a una vivienda, y lo mejor es que, cuando quieras un cambio de estilo, tan solo renovando los textiles notarás la diferencia.

Quedan preciosas, no lo vamos a negar, pero es que su presencia se justifica con algo mucho más importante que eso, y es que son imprescindibles para crear ambientes agradables, saludables y con un aire limpio y renovado. Las plantas ayudan a absorber el CO2 y a liberar oxígeno. Pero, además, también reducen la temperatura ambiental, ¿qué más motivos necesitas?

Junto con la iluminación, el orden es otro miembro importante de la pandilla de amigos de la decoración. Nada que desluzca más lo que tanto nos ha costado conseguir (decorativamente hablando) que tener ropa por el medio, juguetes por todas partes, la pila llena de platos sucios… Así que ya sabes, a repartir las tareas entre toda la familia (incluidos los más peques).

Este mandamiento está íntimamente ligado al anterior, y es que el uno no podría darse sin el otro. Vale que busques muebles de diseño, ciertos materiales, colores… pero no te olvides del almacenaje, o te arrepentirás. Además, hay opciones muy decorativas, como cestas de mimbre, cajas de madera… ¿Has echado un vistazo a la sección ‘Accesorios de organización’ de Conforama?

Más allá del estilo, aportar tu sello pasa por los detalles decorativos. Un hogar no lo es del todo sin fotografías de la familia y los amigos, recuerdos de un viaje, tus libros, CDs y películas favoritas… Deja que tus hobbies, tus personas más queridas y tus experiencias vitales llenen de alma tu casa.

Si nos preguntaran si querríamos tener una casa de revista, seguramente responderíamos que sí. Pero seamos realistas, esas casas son muy bonitas, pero nada prácticas. Lo que queremos conseguir es el binomio perfecto, ese que nos permita exclamar un rotundo “cómo me gusta mi casa y qué cómoda es”. Y es que sí, las casas están para usarlas, no para verlas.

Y, para llevar a cabo todos estos mandamientos, no dudes en pasarte por la web de Conforama. ¡Queremos ayudarte a conseguir el hogar de tus sueños!