
Proteger tu hogar del sol se vuelve una tarea fundamental cuando llegan estas fechas y empieza a apretar el calor. Los toldos, sombrillas, pérgolas o velas son elementos muy útiles para esta labor, así como para conseguir tener una temperatura más agradable en interiores.
Además de cumplir con una función estética, los toldos y otros elementos protectores de la vivienda, como las persianas, son aliados fundamentales para disfrutar del aire libre sin estar tan expuestos. Pero además, al aislar la casa para evitar que entre el calor de la calle, mantienen una temperatura del interior de la vivienda más estable, lo que se traduce en un ahorro económico.
Para que se pueda prolongar su vida útil, es básico llevar a cabo una buena limpieza de los mismos. Algunas velas, toldos y sombrillas pueden sacarse con cierta facilidad de su estructura. Si es así, puedes lavarlos en la lavadora en un programa de agua fría con tu detergente habitual y dejarlos que se sequen al aire, nunca en la secadora.
Si no es el caso, desde Vivienda Saludable te compartimos una serie de consejos para que sea una operación de limpieza sencilla y eficiente. Por supuesto, los toldos, velas, pérgolas… suelen estar en partes de nuestra casa un tanto difíciles de acceder, por lo que hay que tomar las debidas precauciones de seguridad.
Si se trata de una sombrilla, lo mejor es abrirla en el suelo y atacar las manchas más resistentes con agua tibia, detergente y un cepillo de cerdas suaves. Si cuentas con una manguera a mano, rocía la sombrilla por toda la superficie. Si tu terraza o jardín no es apta para que corra tanta agua, puedes llevarla a un autoservicio de lavado de coches para rematar su enjuague.Recuerda que debido a las condiciones climatológicas a las que están expuestos, los toldos, pérgolas o similares, suelen acumular mucha suciedad, por lo que es recomendable hacer una limpieza con cierta frecuencia y no solo cuando empieza el verano. Y un consejo extra: siempre que llueva intenta recoger el toldo para que no acumule humedad. Comprueba que está seco siempre que lo vayas a enrollar, de lo contrario aparecerá el temido moho.