
Existen muebles imprescindibles en un dormitorio sin los que una alcoba no tendría sentido. Sin duda, la cama es el más importante, así como los armarios o una cómoda. Sin embargo, un elemento que suele pasar desapercibido y que también es fundamental para el mobiliario de un dormitorio es la mesilla de noche. No sólo es un componente esencial en la decoración, sino que también tiene una funcionalidad evidente.

En ellas podemos dejar objetos muy necesarios a la hora de acostarse, levantarse o para cuando nos desvelamos: gafas, medicamentos, un vaso de agua, pañuelos... Los que disfrutan leyendo antes de dormir tampoco pueden vivir sin ellas: no sólo son necesarias para tener a mano el libro que nos gusta, sino que podemos colocar una luz puntual. Esa lámpara es para muchos un elemento vital, por eso no conciben una alcoba sin su mesita de noche.

Algunas personas optan por utilizar repisas en vez de mesillas, ya que ocupan menos espacio y suelen ser más baratas que la madera maciza. Otros no pueden prescindir de la mesa y deciden eliminar la lámpara para poder aprovechar mejor el soporte. Se opta entonces por apliques o bien por lámparas de techo que permitan luces más tenues, gracias a un variador de intensidad lumínica.
Los estilos decorativos clásicos siempre exigen mesillas de noche de madera, mejor de color oscuro, bien patinadas de regusto rústico, o bien barnizadas con tonos limpios. Roble, pino o cerezo son tres opciones ideales. Los tiradores de metal podrían complementar perfectamente una mesita de aire colonial. Patas de hierro, tableros de mármol o remates de forja en las esquinas pueden adornar las mesillas de un modo romántico.

Elegiremos el mueble que más nos guste y después el color más adecuado para la mesa. Los tonos claros son perfectos para alcobas vanguardistas y con mucha iluminación, mientras que los colores naturales son adecuados para una habitación más tradicional, y los tonos más oscuros y chillones para las alcobas más arriesgadas.
Tendremos que comprar un tinte para madera, un barniz y la pintura al agua del color que deseamos. Primero lijaremos las superficies, incluidos los cajones, y a continuación le pasaremos una gamuza.

Si somos especialmente creativos siempre podemos hacer dibujos para darle un toque más personal. Si no confías en tus dotes artísticas, opta por el estarcido y por las plantillas. Tras dos manos de pintura y el correspondiente secado, daremos una capa de barniz. Esperaremos a que se seque, lo volveremos a lijar y aplicaremos un segundo barnizado. Tras el último secado, tu mesilla renovada estará lista para entrar a formar parte de tu dormitorio.