Quería hacer una entrada recordando el que ha sido uno de los mejores viajes y experiencias de mi vida.
Ayer justo se cumplía un año de mi gran aventura en solitario, la más increíble y sin ninguna duda, la más auténtica.
En este post, a mi llegada os contaba un poco por encima cómo fue la experiencia, pero me quedaron muchas cosillas en el tintero para contaros.
Quiero celebrar con vosotros este aniversario y contaros como fue.
¿Por qué le doy tanta importancia? 
Desde entonces cualquier adversidad del día a día que me surge, la planteo recordando, que yo sóla viaje hasta aquellas islas tan increíbles, que realicé Island hopping sin riesgo ni miedos... que conocí a gente que se quedó con un trocito de mi corazón...y que viví aventuras que nunca pensé que yo sola recorrería.
Por todo esto, es importante para mi transmitiros que dentro de cada uno existe la necesidad de superarse así mismo, de superar retos, y se trata de una necesidad que creemos que no existe hasta que uno lo vive.
Lo sé, sé que la vida es mucho más que un viaje en solitario, pero una vez superado, es una vivencia que te valdrá para el resto de tu vida.
Os prometo que nunca me fuí con la necesidad de encontrarme a mi misma...ni de meditar o pensar...ni nada por el estilo. 
Fue tan intenso...fueron tan completos los días que creo que no hubo tiempo para detenerme a pensar en mi y que fue lo que me trajo hasta aquella aventura, si no simplemente en disfrutar, vivir, conocer... e inconscientemente crecer y aprender, pero de eso me dí cuenta a mi vuelta y una vez vivido.
Recuerdo a mis amigas decirme lo valiente que había sido, pero yo no terminaba de encajar esta palabra en la vivencia y aventura. Consideraba que tan sólo había vivido, o sobrevivido aunque esta última suene más a película, ya que simplemente hice en cada momento lo que mi intuición y mis ganas me animaban a hacer, siempre por supuesto siendo responsable de todos y cada uno de mis actos.


Es por eso quizás, por lo que en su momento decía que no volvería a viajar sola, el echo de estar alerta, de cuidar de uno mismo con tanta responsabilidad creo que supuso que lo disfrutara todo de otra manera, no menos, si no de otra manera.
La ruta que seguí me llevó un tiempo cuadrarla, y para poneros en contexto, deciros, que sólo sabía que quería ir a una isla llamada Siargao para practicar surf y a partir de ahí organizar una posible ruta que me llevara hasta ella, de hecho, reservé el alojamiento allí antes de comprar el vuelo.
Desde mi llegada a Manila, en donde no hice parada a la ida, me dirigí hacia otra terminal que me llevaría en un vuelo (creo recordar de casi dos horas) hasta el Nido, en la Isla de Palawan.
Sin ninguna duda uno de los sitios maravillosos si o si a visitar en Filipinas, y en el que me hubiera gustado invertir más días. 




Por suerte o por desgracia, justo al día siguiente de irme, comenzaron las lluvias allí en esa zona, y duraron casi todo el resto de mi estancia en Filipinas, sin saber si perduraron más tiempo.
De el Nido viaje en autobus, durante 7h por caminos siempre rodeados de vegetación selvática, miles de palmeras se vislumbraban en el paisaje como si fuera un mar infinito, una maravilla!
De igual modo que la construcción de todas y cada una de las cabañas y viviendas a lo largo de la carretera, y que pocas veces se adentraban mucho más dejando atrás la gran selva de palmeras.
Desde Puerto Princesa cojí un vuelo que me llevó hasta la isla de Cebu, en donde me permití el lujo de descansar el "estrés mental " del viaje en un hotel de 4 estrellas y dormir en una cama a mis anchas.
Allí reservé las siguientes noches en el que sería el próximo destino, las famosas cascadas de Moalboal y en donde pasé creo recordar que tres noches.
Aquí me alojé en una casita muy mona en la que también pude disfrutar de una habitación con pequeño balcón para mi.







De Moalboal, contraté a un taxista para que me llevara hasta un puerto "cercano" y de ahí navegar en barco hasta Bohol. Fue toda una odisea, porque lo que en el mapa parecía una distancia corta, la opción de autobús, recorría durante hoooooras todo el sur de cebu habiendo hecho un posible viaje interminable.
La opción final no es que me librara de un par de horas en el coche, ni fue la más económica, pero si, lo más cómodo y coherente dadas las circunstancias.