Cada semana os acerco un espacio de dimensiones reducidas que os demuestra que en pocos metros es posible vivir, a lo mejor no con demasiadas comodidades, pero sí con calidad y estilo de vida. Este pequeño mini estudio de apenas 29 m² es un prueba de ello. Con todas sus estancias completamente diferenciadas y en un diseño y tonalidades muy de otoño, la decoración resultante es un poco bohemia, con maravillosas sábanas de lino arrugado en la cama y una ventana que nos muestra la increíble enredadera del edificio de enfrente en tonos rojos, que contrasta con la decoración neutra de este apartamento-estudio. Un interior que puede resultar algo ‘dejado’ al primer vistazo pero que en conjunto tiende a ser ‘artístico’, como un lienzo, con la mesa y el banco mirando hacia fuera repleto de cosas apoyadas, libros apilados en el suelo, cojines aplastados… La entrada de luz que se consigue en este interior, potencia ese lado algo descuidado.













¡Feliz día a todos!
Fotografías [ ] Seventeen doors