
Cuando llega el verano y las temperaturas superan los 30°, el aire acondicionado se convierte en tu mejor aliado para mantener un ambiente fresco y confortable en casa. Sin embargo, existen muchos mitos sobre el aire acondicionado que generan confusión y pueden hacer que lo uses incorrectamente. Vamos a desvelar cuáles son reales y cuáles no.
Este es uno de los mitos más extendidos, pero la realidad es que el aire acondicionado no causa resfriados. El problema es el mal uso que hacemos del mismo. Cuando entras en casa con mucho calor y enciendes el aparato a temperaturas muy bajas, tu cuerpo sufre un cambio brusco que sí puede afectarte.
La solución es sencilla: mantén una temperatura ambiente entre 24° y 26° durante el verano. Temperaturas inferiores a 24° aumentan el riesgo de resfriados. Además, evita diferencias mayores de 12° entre el interior y el exterior de tu casa.
El aire que emite tu aparato es perfectamente saludable siempre que mantengas el filtro limpio y realices un buen mantenimiento. Un filtro en buen estado garantiza que el aire esté libre de agentes alérgenos y ácaros.
Te recomendamos limpiar o cambiar los filtros cada mes durante la temporada de uso para asegurar la máxima calidad del aire.

Falso. Si tu ausencia es prolongada, siempre debes apagar el aire acondicionado para evitar un gasto eléctrico innecesario. La creencia de que costará más volver a enfriar la casa es un mito sin fundamento.
La mejor opción es usar un termostato programable para que el aparato se encienda unos minutos antes de que llegues a casa. Así disfrutarás de un ambiente fresco sin desperdiciar energía.
Dormir con aire acondicionado no es perjudicial si lo configuras correctamente. Cuando dormimos, nuestra temperatura corporal baja naturalmente, así que debes subir la temperatura 2° o 3° más respecto al día. Si durante el día tienes 24-26°, por la noche programa 26-28°.
Otro consejo importante: asegúrate de que el aire no apunte directamente hacia ti mientras duermes. Puedes dejar encendido el aire de otra habitación y mantener la puerta abierta para que se distribuya el aire frío.
Este es un error muy común que solo consigue aumentar tu consumo eléctrico sin beneficios reales. El aparato no enfría más rápido si lo programas a temperaturas muy bajas; simplemente trabaja más y consume más energía.
Lo correcto es programar desde el inicio la temperatura deseada (24-26°) y mantenerla constante.

Hoy en día existen equipos de aire acondicionado a precios muy accesibles. Ya no es un lujo, sino una inversión en confort y salud que puedes adaptar a tu presupuesto, con modelos portátiles, de cassete o de conductos.
Para disfrutar del aire acondicionado sin sorpresas en la factura de luz, sigue estos consejos prácticos:
Los mitos sobre el aire acondicionado generalmente se basan en el mal uso del aparato. Si lo configuras correctamente, lo mantienes en buen estado y adoptas hábitos eficientes, podrás disfrutar de un hogar fresco y confortable durante todo el verano sin perjudicar tu salud ni tu bolsillo.