
Su función obedece a una necesidad ornamental: conseguir que los objetos y edificios resalten frente a su entorno. ?Quieres que tu casa tenga su propia personalidad y resalte sus cualidades decorativas? Presta atención: a continuación te damos los pasos necesarios para lograrlo.
Tipos de molduras

Los fabricantes disponen de multitud de molduras, de todo tipo y tamaños, y cuyos usos son también muy amplios. Estas piezas otorgan a las distintas estancias un aire estético similar a los aposentos tradicionales y, a la vez que actúan como remate o añadido, sirven para afinar los volúmenes demasiado rígidos.
Las más representativas utilizadas en bricolaje y carpintería son: redondo o barra, recanteador, bizcocho, cornisa, listón o cuadradillo, tabla, vidriera, jamba, esquinera, rodapié, pilastra, collarín y media caña o junquillo.
Las cornisas

Con este nombre se denomina el conjunto de molduras que forman el remate superior de un edificio, habitación, pedestal, mueble, etc. Éstas consiguen una adecuada armonía entre pared y techo, lo que aporta una sensación de acabado extraordinaria. Adquiere gran importancia el material del que se componen, destacando dos de ellos: el yeso y los sintéticos como, por ejemplo, el poliuretano.
Se recomienda a las personas no profesionales del sector el uso de estos últimos que es menos complicado que el del yeso y además no requiere la utilización de herramientas específicas para su instalación o manipulación.
Por último, destacamos las cornisas prefabricadas de hormigón que solucionan la construcción de estos elementos ornamentales a un coste inferior que las realizadas manualmente en obra. Una vez colocadas, no necesitan mantenimiento. Sus características son:
* Color: se fabrican en blanco y beige.

* Colocación: al ser una pieza autoestable, se coloca sobre fábrica de ladrillo o bloque. Su forma de 'U' permite utilizarla como refuerzo, con las ventajas que ello comporta a nivel de ahorro, de tiempo y material.
* Complementos: los dos modelos disponen de piezas de ángulo interior y exterior así como de la pieza de terminación.
Muchas desigualdades existen entre yeso y sintéticos. El poliuretano, material plástico, es más ligero y resistente que la escayola y su instalación es rápida y sencilla, a la vez que limpia y no requiere tantos repasos. Aún así, para gustos están los colores, y son muchos los que se inclinan por el uso de la escayola, especialmente los de tendencias clásicas.
Instalación de cornisa

A la hora de llevar a cabo la colocación de las cornisas hemos de tener en cuenta las dos opciones de las que disponemos, que como sabemos son, el yeso y el poliuretano. Una vez decantados por una de ellas, comienza el proceso. La implantación de estos elementos decorativos es sencilla, sólo basta con tener las herramientas adecuadas y ser sistemáticos en el trabajo.
Las herramientas que necesitaremos son:
* Dos caballetes, a ser posible metálicos, más uno o dos tablones de obra para colocarlos encima de los caballetes. Si no disponemos de ellos, podemos usar una escalera.
* Las tiras de escayola o poliuretano.
* Cemento cola para la escayola y pasta de fijación especial para el poliuretano (en el caso de la escayola comprar un cubo para preparar al cola).
* Una espátula.
* Una bota trazadora.
* Una caja de ingletes.

Para empezar con la instalación propiamente dicha cortamos una de las esquinas de la cornisa con la caja de ingletar. Una vez colocada, procedemos a la de las partes rectas, aplicando la cola anteriormente en la cornisa, bien con tubo de silicona, bien en pasta, con una espátula. La arrimamos hasta su ubicación y presionamos unos segundos sobre la pared. Con lo que sobra de pasta y una espátula, rellenamos las imperfecciones que hayan quedado.
