El azul, el rosa o el amarillo son los colores que siempre se han usado para las habitaciones infantiles. Más tarde llegaron los verdes, los morados, violetas... pero la verdad es que la combinación de blanco y negro es algo completamente nuevo.
Este binomio crea habitaciones divertidas y con un toque chic. Perfectas para niños más grandes o para habitaciones juveniles. Además la sobriedad de ambos hacen que el resto de la estancia se pueda llenar de colores fuertes y estampados llamativos.
¿Qué os parece esta idea del blog Apartament Theraphy?