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Has buscado inspiración, comprado algunas cosas y recuperado otras. Incluso has dado un nuevo color a tus paredes. Y sin embargoalgo falla. Notas que falta algo en tu decoración.
Es una situación más normal de lo que te puedas imaginar. Así que para ahorrarte el tiempo de darle vueltas y más vueltas al asunto, te dejo algunos atajos rápidos que puedes probar.

Ya sé que es algo que repito y repito, pero es que son muchas las posibilidades de una planta grande para “levantar” cualquier espacio. Si todavía no te acabas de convencer haz la prueba que te he dicho más arriba; imagina esta fotografía sin la planta. ¿No te parece que falta algo?
Y si hablamos plantas en tu decoración, no podemos olvidarnos de las macetas o cubre tiestos. Una maceta elegida sin cuidado puede arruinar el efecto que estás buscando crear.
La idea es la misma. Añadir vida a tu espacio. Un ramo de flores siempre es una buena idea, pero igualmente válida y mucho más económica pueden ser unas ramas, una hoja. El eucalipto que tuvo sus días de gloria hace algún tiempo y ahora parece más olvidado sigue siendo una muy buena opción, incluso cuando se ha secado. Lo mismo sucede con las ramas de olivo.

En ocasiones te puede parecer que tu decoración es impersonal, como el escaparate de una tienda de muebles. Quizá entonces sea el momento de probar con detalles especiales. No te hablo de piezas necesariamente grandes como los muebles. Puede servir un portaretratos con historia, unos candelabros antiguos, una bandeja vintage que además puedes conseguir por muy buen precio en mercadillos o tiendas de segunda mano.
Atrévete a colgar un cuadro, lámina o lienzo extragrande en una de tus paredes. ¡Verás qué cambio!