
La estética de los suelos va cambiando con las épocas y cada vez tenemos más opciones y materiales disponibles para cubrirlos. Un suelo bonito puede dar un aspecto completamente diferente a una estancia, por eso hoy en día se lleva tanto el parquet laminado, porque nos ofrece infinidad de acabados y tonos, con el aspecto de la madera que aporta mucha calidez.
Si estás pensando en cambiar los suelos o tienes que pensar en cómo ponerlos en una casa nueva, te diremos cuáles son las ventajas y desventajas del parquet laminado, ya que cada suelo tiene sus cosas buenas y sus cosas malas. No obstante, estamos ante una de las opciones más escogidas en las últimas décadas.

El parquet laminado puede ser de varios tipos, ya que en algunas ocasiones lo vemos de madera maciza. Este material es más costoso, pero la madera nos ofrece la opción de lijar la superficie muchas más veces para volver a renovar el parquet sin que se estropee. En el parquet multicapa tenemos una capa de madera maciza fina, otra de otros materiales y una capa superior de chapa, que es la que se tiene que lijar y no aguanta tanto como si fuese madera, pero el coste en este caso es menor. Precisamente el parquet laminado se llama así porque está formado por varias láminas de materiales distintos con melamina prensada, capas resistente a la humedad y una capa superior que imita a la madera.




Estos suelos suelen ofrecer más carga electroestática en el ambiente. Es por eso que son muchas las personas que al tocar algo metálico sienten esa energía. Aunque hoy en día hay algunos tipos de parquet que tienen tratamientos para evitar este problema.
Otro de los inconvenientes que pueden surgir en este tipo de suelos es que las juntas sean débiles y se estropeen o se separen. Se debe optar por un material que sea de calidad y también por una instalación hecha por profesionales para evitar este tipo de problemas que en realidad suelen ser frecuentes. No debería ocurrir si hemos comprado un buen parquet y se ha instalado correctamente.
Los patrones de la imitación de madera pueden cambiar cada cierto tiempo. Como ocurre con otros suelos, hay que tener algunas láminas de repuesto para poder cambiarlas si ocurre algo. Porque de lo contrario puede que no volvamos a encontrar el mismo patrón o tono y el suelo quede con láminas que no casan del todo, lo que aporta un efecto descuidado, sobre todo si las ponemos en zonas que se ven mucho. La única recomendación es comprar láminas de más cuando nos hagamos con ellas para cubrir posibles imprevistos.