Quedamos en… un rincón de trabajo

Es evidente que septiembre es un mes bastante caótico. Entre la vuelta al cole, el regreso al trabajo, la energía por hacerlo todo en todas partes, los temas pendientes que hay que resolver, etc. En mi caso, se me ha acumulado además, porque he retrasado mi regreso más que otras veces, y ha sido entrar de golpe en la dinámica otoñal sin tener casi un respiro. Tanto, que las fechas me han bailado y la semana pasada, publiqué por error un post que tenía que haber sido para esta semana.


Tenía cita con el grupo de bloggers de decoración de “Quedamos en…” y el lugar elegido era la oficina. En mi caso, había “ordenado” mi “oficina en casa” (que es donde trabajo) y os mostré el resultado, pero la cita realmente ¡era hoy!

Así que, para no fallar otra vez al grupo, aquí vengo con otra alternativa. Esta vez, un nuevo rincón de trabajo en otro espacio de casa. El objetivo es ver que se pueden aprovechar distintos rincones para distintas funciones, siempre y cuando intentemos mantener el principio del orden (es una máxima si queremos un poco de armonía). Como os dije el otro día que es el primer ejercicio que debéis hacer si queréis transformar vuestra casa…

Yo recuerdo un piso de soltera en el que viví, que luego pasó a ser el primer piso familiar en el que vivimos en pareja y en el que nació nuestra primera hija. Aquel piso tenía una entrada muy amplia, cuadrada y de ella se abrían perimetralmente cinco puertas: al salón, al dormitorio principal, al cuarto de baño, al segundo dormitorio y a la cocina. Como los espacios no eran muy grandes, decidí aprovechar el recibidor para instalar una mesa pequeña extensible y que hiciera las funciones de comedor. A mi marido aquello le parecía… “raro”. Pero yo pensaba que para qué iba a apretar los elementos en las otras estancias ¡si me quedaba allí un espacio tan grande!

Algo parecido es la propuesta de hoy. La entrada a casa es un espacio estrecho que se separa del salón por un vidrio laminado traslúcido. En este espacio, hay hueco suficiente para una mesa estrecha (como éste tocador que puede perfectamente hacer las veces de una cómoda o una mesa de escritorio). Y con algunos elementos más, podemos tener un pequeño espacio de trabajo.

La verdad es que probar esta solución me hace replantearme si me compensa o no cambiar el secreter por esta cómoda como mesa, o incluso si dejarlo así como zona de correspondencia en la entrada, aunque creo que de momento no la cambiaré. Pero, siempre es una buena opción tener alternativas y dar diferentes usos a los espacios ¿no creéis?

Por cierto, no dejéis de visitar las propuestas de mis compañeros y de nuestra invitada especial de este mes, que os va a encantar…


Agosto 31

Anna and Co

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Mi casa no es de muñecas

Mrs. Boho

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Sweet Harmonie

Y como blog invitado no os perdáis la maravillosa propuesta de Chejo de La Bici Azul.
También podéis encontrar todas las novedades de esta cita en el grupo de Facebook de QuedamosEn


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