
La instalación de calefacción por agua es muy popular en nuestro hogares. La eficiencia de esta frente a la calefacción eléctrica ha convertido este sistema en uno de los mas instalados. Tal es así que los radiadores de agua se han convertido en un elemento decorativo mas de nuestras viviendas. Pero, ¿sabes cuáles son sus principales características? ¿En qué debes fijarte al comprar uno? Aclaramos algunas de tus dudas.
Los radiadores de agua son parte de un sistema de calefacción fijo instalado como complemento en aquellas viviendas que disponen de caldera de gas o gasóleo. Conectados a la caldera, los radiadores generan calor gracias al agua caliente que circula a través de las tuberías, distribuyendo el calor por las diferentes estancias.
Con el uso esas tuberías pueden llenarse de aire disminuyendo el rendimiento de los radiadores. De ahí que cada año antes de que comience al invierno sea necesario purgarlos. Con esa sencilla operación se elimina ese aire que entorpece la circulación del agua que calienta los radiadores, asegurando un mejor rendimiento del sistema de calefacción y reduciendo así el consumo de energía.

La amplitud del espacio que necesitas calentar es uno de los factores que debes tener en cuenta al diseñar la instalación. La potencia de los radiadores de agua vendrá determinada por ese factor. Y escoger la potencia adecuada es esencial ya que esta influirá en el consumo de la caldera. Con el fin de que os resulte sencillo, a continuación os explicamos detalladamente este y otros factores:
El tamaño del espacio que necesitas calentar determinará la potencia del radiador o los radiadores de agua a instalar. En líneas generales, se recomienda calcular que son necesarias 150 calorías para calentar cada metro cuadrado. Y en caso de duda ampliar esta potencia ya que a mayor potencia calorífica menor es el consumo de gas o gasóleo que gasta la caldera.
Sin embargo, el cálculo no siempre es exacto. Cuando hablamos de la potencia necesaria para calentar un determinado espacio existen otras variables que debemos tener en cuenta. La calidad del aislamiento, la orientación de la vivienda, y el clima de la zona geográfica, son algunas de ellas.
El espacio disponible para colocar el radiador determinará el tamaño del mismo. Los radiadores suelen colocarse generalmente debajo de las ventanas. Un lugar óptimo para favorecer la difusión del aire caliente y un funcionamiento más eficiente. Si ese es el lugar escogido, debes medir el hueco físico donde va a ir ubicado para que no suponga un obstáculo después.

En la actualidad puedes elegir entre una amplia gama de materiales y diseños. Las correcta combinación de ambos te permitirá crear con facilidad un ambiente determinado en cualquier estancia de tu casa. También, determinará en mayor o menor medida tu presupuesto. Los materiales mas habituales son los siguientes:
Son muchos los tipos de radiadores de agua que encontraréis en el mercado. Desde diseños de hierro fundido y estética vintage hasta diseños modernos de acero con sorprendentes acabados que imitan otros materiales como la piedra. Sin embargo, la estética no debiera ser el único factor que determinara su elección; cuestiones prácticas como la potencia, el tamaño o la eficiencia resultan determinantes.