Ahora que llega el verano, que los días son más largos, que disponemos de más tiempo libre, vamos a aprovecharlo y a dedicarlo a ser ordenados. Con esto no me refiero a dejar de disfrutar de esas vacaciones tan merecidas, del tiempo que dedicamos al paseo, ocio, siesta... Me refiero a esas pequeñas cosas que dejamos para luego. ¿A que alguna vez has buscado una cosa y no la has encontrado? o bien ha llegado un invitado a casa y sin más has abierto un cajón buscando lo que te pide y te has sonrojado... eso es porque no estaba ordenado.
Pues bien las razones que yo os presento para poneros manos a la obra son:
Orden y limpieza.
Aroma.
Accesibilidad.
Tranquilidad en uno mismo.
Poder enviar a alguien a buscar cualquier prenda que necesitas.
Pero antes de ponernos a ordenar tenemos que pensar en la utilidad que le vamos a dar al cajón, por ejemplo: la primera regla en la cocina deber ser que los utensilios que trabajan juntos deben vivir juntos. Tenemos que vaciar el cajón para calcular el espacio disponible y pensar en su accesibilidad, es decir, en los primeros cajones colocaremos aquello que más utilicemos y en los últimos lo que menos.
Una vez dicho esto explicaré las razones:
En primer lugar orden y limpieza, porque es importante no dejar las cosas por ahí, hay que guardarlas y de forma ordenada. Para ello, necesitas un mueble dónde guardar las cosas sin que te suponga mucho esfuerzo, lo digo porque hay hábitos, que si se incorporan a nuestras rutinas son sencillos de aplicar y al final si se llevan a cabo de forma automática, esos gestos te garantizarán el orden y el cuidado por las cosas. En cuanto a la limpieza mi recomendación es fácil, basta con pasarle un paño húmedo para no mover el polvo y no esparcirlo.
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